Esther Esteban – Más que palabras – «Tirarse a la enfermera».


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El cirujano Pedro Cavadas ha abierto la caja de los truenos y puesto en pie de guerra al colectivo sanitario por decir -dicen que en tono de broma- que algunos pueden que quieran ser médicos por «tirarse a la enfermera «.

El comentario lo hizo en una entrevista en la que se muestra contrario a las vocaciones: «Lo de vocación me suena a eclesiástico y todo lo eclesiástico me da alergia (…). Dudo mucho que un niño entienda lo que es ser médico. Te puede gustar llevar la bata blanca o que creas que puedes ganar mucha pasta o que te tiraras a la enfermera, pero conocer bien la profesión es imposible».

No conozco a este señor, pero admiré profundamente su trayectoria profesional cuando se supo que era el primer médico en España que había realizado un trasplante completo de cara. Esa admiración se ha convertido en gran decepción y un cierto repelús al ver cómo se las gasta este individuo. En sus declaraciones cae en todo los tipos de tópicos machistas que detesto. Denigra a las enfermeras como mujeres- no sé si esto lo hace extensivo también a los enfermeros- y también como profesionales. Además cae en el manido estereotipo sobre las relaciones sexuales entre los médicos y las enfermeras y todo lo que dice rezuma a antiguo por muy moderno que él se crea. Tal vez piense que las enfermeras son las concubinas de los médicos o tal vez, en su altanería, ve a ese colectivo como una casta inferior porque tienen una cualificación profesional diferente a la suya.

Contrariamente a lo que manifiesta el doctor, tener una vocación , desde luego para mí, no es algo a despreciar, ni siquiera porque tenga reminiscencias eclesiásticas -que no las tiene- sino un gran privilegio sobre todo si luego puedes dedicarte a ejercerla. Profesiones vocacionales son todas, pero algunas más que otras. Yo no concibo un médico que no tenga vocación, como tampoco a un enseñante, porque sin ella difícilmente se puede soportar el trabajo diario en lo que supone de entrega sin límite a los demás y capacidad de sacrificio.

Conozco a muchos médicos y enfermeras y la inmensa mayoría son gente preparada, amable, educada y entregada a su profesión con una paciencia infinita a la hora de atender a sus pacientes, en muchas ocasiones muy por encima de lo que se les exige. Y eso lo hacen y lo aguantan por vocación. ¡Claro! que en esto , como en todo, hay excepciones y también malos profesionales que sin duda lo son peores si están trabajando en algo que detestan.

Evidentemente una vocación no tiene por qué gestarse en la infancia, pero no creo que los universitarios cuando inician los estudios de medicina lo hagan por llevar una bata blanca o «tirarse a las enfermeras/os». Como en todos los oficios la experiencia es un grado y se va adquiriendo a medida que vas practicando.

Y por si la frasecita en cuestión fuera poco, Cavadas no deja títere con cabeza en su entrevista. Arremete contra los bancos a los que tilda de «engendro» y también contra la Administración y los funcionarios. «Todo el mundo prefiere que haya empresas públicas porque así se puede hacer más el vago, coger más bajas, no tener a nadie que te exija una productividad y que te paguen trabajes o no». Supongo que en ese apartado encuadra a todos sus colegas que trabajan en la Sanidad Pública, que hacen guardias hasta la extenuación, cobran un sueldo de mileuristas y están padeciendo en carne propia los recortes y la falta de medios.

El lo debe ver todo desde la óptica del privilegiado que sabiéndose una eminencia en lo suyo, se cree por encima del bien y del mal. Será un médico fabuloso, no lo niego, pero sus parámetros como ser humano dejan mucho que desear. Yo desde luego no me iría de cañas con él ¡por si acaso!.

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