Carmen Tomás – Desde el parqué – La peor semana.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Las bolsas europeas no se salvaron de una semana de auténtico infarto. El selectivo español vivió de hecho la peor semana del año con una caída superior al 6 por ciento. Las causas de este descalabro han sido varias y no sólo que las acciones de la nacionalizada Bankia hayan sido pasto de buitres sin que las autoridades de vigilancia hayan movido un dedo. Parece que las posiciones en corto podrían volver a prohibirse temporalmente.

Además, la agencia Moody»s ha bajado la calificación de los bancos españoles; Grecia de nuevo ha estado en el epicentro de la tormenta con rumores fuertes de salida del euro; Telefónica ha descontado el dividendo; los rumores sobre un rescate de España se han sucedido de la mano de voces que algunos se empeñan en considerar autorizadas, entre ellas el economista Roubini o el expresidente Zapatero que se atrevió a ponerle incluso fecha a esa intervención. También se pasó cuatro pueblos el nobel Krugman, aunque después se ha desdicho de su profecía de un corralito en nuestro país.

Demasiados contra España, cuyo gobierno empieza a parecerse a esos malabaristas chinos que ponen a girar muchos platos y deben ir de uno a otro para intentar que no caigan. Varios ministros y el propio presidente se vieron obligados esta semana a poner el grito en el cielo y advertir a las autoridades europeas de que España estaba haciendo todo lo necesario mientras el Banco Central Europeo no ayuda y no se soluciona la crisis griega.

Los momentos de mayor pánico se vivieron cuando la prima de riesgo superó los 500 puntos y el tipo de interés del bono a 10 años superó ampliamente el 6 por ciento.

Los mercados están no aptos para cardíacos y poco experimentados. Hay expertos que no descartan que se pueda ahondar más en las caídas y que el IBEX se hunda hasta los 5.300 puntos. Pero, no hay que alarmarse, otros creen que se podría haber hecho suelo en los niveles actuales. En fin, mejor moverse poco y o bien estar en liquidez a la espera de mejores tiempos o si es una inversión a largo plazo, olvidarse y dejar de mirar cada día las cotizaciones. Los próximos meses serán decisivos. Se están haciendo las cosas bien, aunque falte comunicación, y al final darán sus frutos.

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