Francisco Muro de Iscar – Sordos, mudos y ciegos


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Con la prima de riesgo disparada, la Bolsa derrumbándose, con un zurrón de miles de millones del dinero de los contribuyentes para tapar un agujero en Bankia que cada día, ¡qué digo cada día, cada minuto!, crece y se multiplica, con el miedo en el cuerpo y la cartera de los ciudadanos tiritando, con la sombra de la intervención creciendo amenazante resulta que se deniegan todas las comisiones de investigación sobre Bankia -en la Asamblea de Madrid, tal vez no, pero en el Congreso debería estar funcionando a tope-; Goirigolzarri, su presidente de emergencia se ufana de que no tienen que devolver ni un euro aunque la sanee el Estado; las perdidas de la matriz de Bankia pasan de 30 millones a 3.138 millones por arte de magia; el gobernador del Banco de España no sabe no contesta; Rajoy contesta pero no sabe. ¿Pero esto qué es, además de una tomadura de pelo a los ciudadanos y un riesgo grave hasta para la propia supervivencia del país? ¿Dónde nos vamos a presentar con la cara que se nos ha quedado?

Cada uno de los españoles, como accionista forzoso de Bankia, va a poner 800 euros -no es como en el IRPF voluntario, sino por decreto- para salvarla de la quiebra ¿y no tenemos derecho a que se investiguen las responsabilidades de los últimos gestores y de los anteriores? La prima de riesgo está por encima del listón de intervención ¿y los miembros del Consejo de Administración de Caja Madrid, incluidos los representantes del PSOE, del PP, de Comisiones Obreras, de UGT -que cobraron sueldos altísimos e inmerecidos- no sabían nada de lo que pasaba allí y se van a ir de rositas, con la pasta en el bolsillo? Los Bancos no nos van a dar un euro porque no lo tienen o lo tienen para otras cosas y estamos endeudados hasta las cejas para pagar los intereses de lo que debemos. ¿Enredamos intencionadamente con el IBI de la Iglesia y nos olvidamos de esto?

Quien corresponda, la Fiscalía, o las propias organizaciones políticas y sindicales, deberían exigir a los culpables y a los responsables que devuelvan la pasta cobrada durante sus años de consejeros y pidan perdón a los ciudadanos, a los que pusieron su dinero en esa Caja y a los que compraron acciones porque Bankia era un «buen negocio». Y luego, que les exijan la responsabilidad penal, política y ética que, como administradores, asumieron libre y voluntariamente. Ni siquiera cumplieron con la responsabilidad «in vigilando». ¿Ineptitud, malas prácticas, ilegalidades manifiestas o un poco de todo? Allí estuvieron al parecer, al igual que en el Banco de España, sordos, mudos y ciegos, pero cobrando. ¡Y eso que estábamos en la Champions League del sector financiero y que teníamos excelentes organismos reguladores! Una vergüenza. francisco.muro@planalfa.es

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