Carlos Carnicero – Rajoy y su línea Maginot.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

La historia es una permanente fuente de enseñanzas que no se tienen en cuenta. Una de ellas es que nunca puede descuidarse la fortaleza de las defensas cuando el ataque es eficaz y de una gran intensidad. Ocurrió el día 10 de mayo de 1940. Las divisiones de Hitler, en un ataque sorpresa, irrumpieron en Bélgica por las Ardenas, esquivando la línea Maginot y cortando en dos los ejércitos aliados. Toda esa inexpugnable obra de ingeniería militar no sirvió para nada.

El PP ha construido una importante muralla para eludir la transparencia democrática. Su mayoría absoluta es una férrea línea Maginot que impide el avance de los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos. Mariano Rajoy trata de aliviar cualquier responsabilidad civil, política y penal en la tragedia de BANKIA. El fiscal general del Estado, con una pasividad pasmosa, se niega a abrir diligencias, sin duda obedeciendo indicaciones del Gobierno, para averiguar si existen delitos por acción o por omisión en el comportamiento de los actores que han sido responsables de Caja Madrid, las cajas valencianas y BANKIA. Un agujero de casi veinticinco mil millones de euros, dos veces y medio más que los últimos recortes en Sanidad y Educación no tiene responsables penales.

Y en paralelo, la aplastante mayoría absoluta del PP impide cualquier comparecencia para que los responsables políticos den explicaciones en sede parlamentaria. El paroxismo de este bloqueo a la democracia se produce cuando se deniega la petición de comparecencia del Gobernador del Banco de España, una actitud inédita en un sistema democrático. La indignación de la ciudadanía es patente. Pagar los platos rotos de unos gestores, que en el mejor de los casos son manifiestamente incapaces, sin recibir explicación de lo que ha ocurrido convoca a traspasar esa línea Maginot, dando un salto por encima de las instituciones.

Hay iniciativas de demandas de afectados por la quiebra técnica de BANKIA. Pero aquí, además de los afectados directos -empleados, accionistas o clientes de BANKIA- también lo son todos los ciudadanos que van a dedicar una parte importante de sus impuestos a reflotar lo que otros hundieron. Las promesas electorales de Mariano Rajoy son un desecho político del que no quedan restos identificables. La transparencia como requisito de la democracia ha fallecido en las manos de Rajoy.

No serían descartables acciones de la ciudadanía si hubiera liderazgos políticos y sociales. Entre otras el masivo retiro de fondos de BANKIA como fórmula de sortear las defensas que contra el ejercicio de la democracia ha construido el Partido Popular. Si Rajoy se cree que este asunto se puede cerrar en falso sin que los responsables rindan cuentas es que no ha aprendido nada de la historia.

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