Rafael Torres – Al margen – Como pollo sin cabeza.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Ha dicho el secretario de organización del PSOE, Oscar López, refiriéndose a la errática acción del gobierno frente a la crisis económica y financiera, que el Ejecutivo de Rajoy «corre como pollo sin cabeza». Se trata, desde luego, de una imagen tan brutal como turbadora independientemente de su acierto o no, que me parece que sí, al representar la desatentada política del Gobierno de Rajoy, y tanto más brutal y turbadora por cuanto, pese a que casi ninguno de los españoles actuales ha visto en su vida correr un pollo decapitado, todos lo han entendido y visualizado perfectamente. Se ve que, como tantas y tantas otras cosas, la imagen del pollo degollado corriendo que se las pela hacia ninguna parte ha quedado inscrita, poderosa e indeleblemente inscrita, en el imaginario social.

Sin embargo, y sin ánimo de desmerecer su analogía, es posible que Oscar López se haya quedado corto, en el sentido de no haberla completado o, como si dijéramos, de no haber rematado al pollo: el Gobierno corre, en efecto, como pollo sin cabeza, pero la ciudadanía víctima de su política ultrarebañadora corre como una cabeza sin pollo debajo, pues ya no tiene ni para pollo, o, como mucho, solo para alitas. El pollo sin cabeza, que por no tenerla amaga ya con la tercera reforma financiera en tres meses, ha obrado con determinación en solo dos cosas: en la destrucción de los pilares del Estado de bienestar, de las cuatro cosas que hacían algo llevadera la vida de la mayoría de la gente, y en apropiarse de RTVE por decreto, sin duda para nublar el juicio y la crítica de las cabezas que se han quedado sin pollo.

Que un gobierno corra como un pollo, es triste, pero que corra como un pollo sin cabeza, es dramático. Los únicos pollos sin cabeza que habían visto las últimas generaciones eran los pollos asados, pero esos no corrían. Ahora, merced a este pollo acéfalo y gubernamental que sí corre, las generaciones futuras se quedarán sin catar esos pollos que daban vueltas en el horno y solo podrán soñar, como Carpanta, con ellos.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído