Fermín Bocos – Hoy por ti, mañana por mí.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Aunque en los convulsos días que han precedido el relevo del Gobernador Fernández Ordóñez por Luis Linde se ha llegado a decir lo contrario, es de sentido común pensar que el Banco de España estaba al tanto del agujero de las cajas de ahorro que ahora, vía intervención, van a ser rescatadas. De no ser así, habría que deducir una irresponsabilidad que iría más allá de la simple negligencia. Y no es el caso. Habrá que investigar, eso sí, si el poder político (errático ) condicionó a un gobernador (pusilánime) para que guardará silencio a la espera de que escampara la tormenta.

Como bien sabemos, la crisis se gestó al calor de la bulimia inmobiliaria. Un boom que se inició a mediados de los noventa y que culminó su hinchazón en 2008, cuando la crisis era ya una evidencia para todo el mundo salvo para Rodríguez Zapatero, aquel curioso ciudadano que iba por el mundo hablando de la «champions league» sin querer saber nada de una carta de los inspectores del Banco de España que alertaban sobre la inminencia del desastre. Ya digo que no entra en cabeza sana pensar que los dos últimos gobernadores: Caruana y Fernández Ordóñez, no estaban al tanto del guiso que se cocinaba en buena parte de las cajas.

Los rumores sobre Caja Castilla-La Mancha, Caixa Catalunya, Caixa Galicia, la Caja del Mediterráneo, Caja Segovia o Cajamadrid estaban en todos los mentideros. Y, sí lo sabía el Banco de España, es lógico pensar que también lo conocían Rodríguez Zapatero y la entonces vicepresidenta, Elena Salgado. Con excepción de la Caixa, los presidentes de las cajas y sus consejeros tenían y tienen etiqueta política o sindical. De todos los partidos. ¡Claro que lo sabían! Lo que pasó es que optaron por callar porque les interesaba seguir ordeñando la vaca. Era y, todavía sigue siendo, su negocio.

Era tan grande el pufo y, en términos políticos, tan comprometedor, que confiaban en que el «sistema» (la partitocracia en la que estamos instalados), no les dejaría caer. El cálculo se ha demostrado correcto. El Gobierno Rajoy ha decidido rescatar a todas sin -de momento- exigir responsabilidades a ninguno de los gestores que han llevado a la cajas al desastre. A reserva de lo que dé de sí la investigación abierta por la Fiscalía: los Blesa, Rato, Serra, Olivas, Méndez, Pego, Crespo, etc, se van a ir de vacaciones y de rositas. Hoy por ti, mañana por mí. Edificante.

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