Carlos Carnicero – Rajoy, Nadal y «la Roja»


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Empiezo a pensar que Rajoy se siente cómodo en la rectificación encubierta. Quizá es un concepto de naturaleza metafísica, sustentado en dejar que los acontecimientos hagan el trabajo por él. Esa esencia del axioma gallego que consigue la supervivencia en el ocultamiento de «si sube o baja la escalera». Excepto en los recortes. Ahí Rajoy ha cogido la guadaña. Pero consigue que los brutales deteriores del estado del bienestar queden ocultos por la tragedia de la Banca. Soluciona, de aquella manera, el problema de la liquidez de los bancos con una intervención de la economía española -es verdad que distinta de la griega y la portuguesa- y termina por presentar el rescate como un triunfo. Y después, Mariano Rajoy se va al fútbol. Algunas consideraciones.

La intervención en la Banca la pagamos todos. Es un crédito del que no sabemos todas las condiciones. No nos han asesinado, pero nos han cortado las piernas. Y estamos contentos solo porque seguimos vivos. El rescate a la Banca hay que pagarlo con intereses. Y lo vamos a pagar todos. Con más recortes y más sufrimiento. Los responsables de esta tragedia se subirán a la ola de la recuperación bancaria. No devuelven el dinero que mal hubieron y seguirán ganando más en cuanto la Banca recupere valor. Los ciudadanos, a lo que más podemos aspirar, es a no pagar mucho por todo esto.

Mariano Rajoy hace de la tragedia virtud. Nos sitúa en el abismo y luego, cuando caemos con un colchón relativo, se presenta como un héroe. Estamos tullidos pero no hemos muerto.

A estas horas no ha jugado «la Roja» y Nadal va ganando en París. Rajoy necesita una foto en el palco del partido con la selección victoriosa. Para generar la especulación de que con él, el triunfo está garantizado. Rafael Nadal, si logra el record de los siete Roland Garrós, conseguirá que España recupere prestigio.

El presidente del Gobierno se va a fumar un puro con nuestro rescate. Y nosotros seguiremos anestesiados en el cambio de paradigma de nuestra democracia que tiene la transparencia secuestrada. Somos lo que nos merecemos. Ni más, ni menos.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído