Fermín Bocos – Quien paga, manda.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Los hechos son tenaces. Hace solo tres meses, el presidente Mariano Rajoy y con él todos los responsables del área económica del Gobierno aseguraban con una suficiencia que en ocasiones rayaba el desdén hacia el periodista que osaba preguntar por el estado de salud de la banca que «la banca española no necesitaba ser rescatada». Por desgracia, era un farol que ha quedado al descubierto en cuanto Europa nos ha obligado a enseñar las cartas. Las noticias del fin de semana han venido a demostrar cuan falaz era aquel aserto.

La verdad es que la banca necesitaba el rescate y, ¡menudo rescate: nada menos que 100.000 millones de euros! Rajoy ha presentado el rescate -lo llama «línea de crédito»- como un éxito poco menos que personal -«A mí nadie me ha presionado, fui yo quien presionó, oiga»- cuando, a la vista está que es un fracaso de la economía española. La prueba de que fue exactamente lo contrario -presiones de Berlín y hasta de Washington a través del FMI- es que el Gobierno español no había pedido la reunión del Eurogrupo, fue Jean C. Junkers, el luxemburgués que coordina a los «hombres de negro» de la UE, quien tomó la iniciativa; más aún, a media mañana del sábado, en el Ministerio de Economía, negaban que fuera a celebrarse la videoconferencia de la que partió la noticia del rescate. Es comprensible que se quiera hacer de la necesidad virtud, pero la realidad es la que es y aunque vayan a ser lo bancos quienes soliciten el préstamo quien se compromete a devolverlo es el Reino de España, el mismo que tendrá que asumir que los intereses del crédito (3.000 millones de euros) computarán como déficit. Disfrazar de éxito lo que supone un estigma para España no es digno de quien se había comprometido a decir la verdad a los españoles. Al negar que el préstamo de los cien mil millones tendrá contrapartidas macroeconómicas se diría que Mariano Rajoy ha decidido seguir la misma ruta de Zapatero cuando se empecinó en negar la crisis. Como si la gente no supiera que quien paga, manda, y que, en consecuencia, el rescate de la banca, ineluctablemente, tendrá condiciones. Lleva solo seis meses en La Moncloa, pero, como le sucedió a algunos de sus predecesores, ya empieza a ver solo aquello en lo que cree. Mal vamos.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído