Charo Zarzalejos – El Rey vuelve por sus fueros.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

«El rey ha vuelto por sus fueros. Ha sido un viaje estupendo y fructífero». Así se expresaba uno de los empresarios incluido en el grupo que acompañó al Rey en su reciente viaje a Brasil y México. Y tiene razón. El Rey, después un tiempo nada glorioso, ha vuelto a ser el Rey que todos deseamos y el Rey que se ha ganado el afecto y reconocimiento de los españoles, de ahí la estupefacción y el enfado ante acontecimientos tan cercanos como indeseables e impropios.

El Rey, apoyado en su muleta y moviéndose con la prudencia que su cadera aconseja, tanto en Brasil como en México demostró una vez ser nuestro mejor embajador. Su conocimiento directo de la situación, su capacidad de empatía y su autoridad son las mejores credenciales para un país como el nuestro que a día de hoy continúa en búsqueda del lugar que se merece en el mundo.

En esta vuelta a por sus fueros, el Rey -con el beneplácito del Gobierno- ha decidido viajar a Algeciras el miércoles de la próxima semana. Lo hace después de que nuestros pescadores hayan sido acosados por las lanchas gibraltareñas y después, de que el jubileo real celebrado en Londres haya tenido en Gibraltar su propia celebración con el viaje de los condes de Wessex al Peñón. En paralelo, el Gobierno ha llevado a la UE una propuesta de debate relacionada con el paraíso fiscal que en realidad es Gibraltar en donde hay más sociedades que habitantes. Este es un flanco no solo a no olvidar, sino a mantener permanente abierto y más en estos tiempos en los que los paraísos fiscales son una de las desgracias de la economía en su conjunto. Si además el paraíso fiscal está instalado en una colonia inglesa en la que hasta los «bobbies» tiene más acento andaluz que Javier Arenas, el tema es de nota.

No se trata, en ningún caso, de organizar un 2 de Mayo a cuenta de Gibraltar pero en ningún caso España debe hacer menos que lo que hace Gran Bretaña. Si los condes de Wessex viajan al Peñón en todo un gesto de reafirmación de soberanía, hace muy bien el Rey en visitar a la Guardia Civil, encargada de proteger a nuestros pescadores de los abusos y desmanes gibraltareños.

Los condes de Wessez fueron el símbolo y la presencia del Rey en Algeciras otro símbolo, un mensaje institucional y no el inicio de una cruzada estéril. No hay español para el que Gibraltar suponga una preocupación especial y, afortunadamente, los tiempos de las cruzadas se han extinguido, pero si Gran Bretaña cuida a los suyos nada más natural que España haga lo propio con sus ciudadanos. Y el Rey lo va a hacer bien y el viaje es más que oportuno.

«No volverá a ocurrir», dijo el Rey a su salida de la clínica a la que fue trasladado desde Africa. Los hechos están demostrando que lo dijo de verdad y creo que los ciudadanos nos alegramos. Yo, si.

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