Francisco Muro de Iscar – Y el domingo, Grecia.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

A ver cómo se lo explico a mi madre, que tiene 98 años y tres cuartos, que es dueña de unas poquitas acciones que son su seguro de vida, que lee el periódico todos los días, que escucha con atención los telediarios y que no consigue aclararse con lo que pasa, por qué pasa, quién mueve los hilos, dónde vamos a parar y si los que mandan lo están haciendo bien, si la receta es más Europa o salirse del euro, si volveremos a la peseta o tendremos que acabar en el trueque. Mi madre tiene las mismas inquietudes que usted y que yo, que un finlandés y un griego, que un sabio y un estúpido, que un académico y un periodista, que Rajoy y Barroso o que Angela Merkel.

Y no digo que yo que mi madre sepa más que todos ellos, pero tiene la experiencia que otros no pueden demostrar: con un sueldo familiar justito -sólo uno-, sacó adelante a sus dos hijos, nos dio carrera universitaria, compró una casa y hasta ahorró. Nunca gastó más de lo que tenía, fue previsora, vivió al nivel que sus ingresos le permitían, hizo virguerías con lo que tenía y vivió siempre con una austeridad castellana, no se si ya perdida también en la vorágine. Ha sido una administradora responsable. ¿Pueden decir lo mismo los políticos que administran Europa, España, nuestras autonomías, los ayuntamientos, los bancos y las cajas que están al borde de la quiebra, los responsables de las televisiones públicas y de tantas instituciones y entidades que nos están pasando la factura de sus dispendios a todos los españoles? Y todos éstos, ¿dónde aprendieron?

Pero no es fácil explicarle a mi madre, entiéndanlo, no ya la prima de riesgo, sino que alguien anuncie la insolvencia de Bankia un lunes para que los mercados se la coman y que hoy necesite 4.000 millones y mañana 23.000. Que Barroso, el presidente de la Comisión Europea, diga que Berlín ignora la urgencia de la crisis del euro. Que Almunia se encargue un día sí y otro también de decir que España lo tiene crudo y que hay que liquidar una o todas las cajas en dificultades, aunque para salvarlas nos hayan dado 100.000 millones de euros. Que Rajoy diga que el «no rescate» de la banca no computará como déficit ni como deuda y que Bruselas diga lo contrario. Que resulta que quien tiene en sus manos la mayor parte de la deuda pública española es la banca española y que entre esas entidades están las cajas que necesitan miles de millones de euros para sobrevivir.

Demasiado para mi madre, demasiado para todos. Mi madre creía que estudiar una carrera universitaria favorecía un pensamiento solvente y riguroso. ¿Pero dónde estudiaron Economía todos estos?

Y, por si fuera poco, el domingo, Grecia. francisco.muro@planalfa.es

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