Fermín Bocos – La clave era París, no Atenas.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Para España, el resultado más importante de las citas electorales del fin de semana se ventilaba en Francia, no en Grecia. ¿Por qué? Pues porque no es en Atenas, es en París, donde puede estar la clave para la salida del agujero en el que se encuentra la economía española. La mayoría conseguida por el PSF consolida la figura de un François Hollande que tiene dicho que quiere una Europa en la que las políticas de ajuste y reducción de déficit (las que impone Alemania) se conjuguen con inversiones encaminadas a fomentar el crecimiento.

No es la primera vez que me refiero a la paradoja que supone que pueda ser un gobierno socialista, en este caso el de Francia, el mejor aliado del Gobierno de Mariano Rajoy en la apurada situación en la que se encuentra España -con la prima de riesgo disparada y con casi seis puntos por encima del bono alemán-. España necesita tiempo para consolidar algunas de las reformas emprendidas y para que se reanude el ciclo de recuperación de la actividad empresarial, a la sazón, colapsada por la falta de crédito. Crédito que los bancos no facilitan porque están, a su vez, intentando resolver los graves problemas de solvencia que les aquejan. El anuncio de la concesión de un crédito de 100.000 millones de euros para rescatar a la banca (las cajas en primer lugar) es una noticia que apareja alivio pero todavía está en el telar y rodeada de algunas incógnitas que sólo el tiempo despejará. Y ahí volvemos a la política. El tiempo que España reclama para esperar los frutos de las reformas quien puede concederlo -frente a la intransigencia de la canciller alemana Merkel- es Hollande, puesto que la propia Francia lo necesita para poner en marcha sus propias reformas. Francia va a atemperar en Bruselas el ritmo de paso de carga en las reformas impuestas por Alemania a los países que tienen disparado el déficit. Consciente de que la recuperación económica de Europa favorece los intereses comerciales de los EE.UU. y, de rebote, las probabilidades de volver a ser reelegido, también Obama dice estos días palabras que apuntan en la misma dirección. En Los Cabos (Méjico), en plena reunión del G-20, Mariano Rajoy debe haber reparado en la ironía que supone que sus principales aliados en esta fase de la crisis lleven la camiseta y los colores del equipo contrario. Por eso digo que la clave está en Paris, no en Atenas.

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