Julia Navarro – Escaño Cero – La dictadura de Merkel.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Si me lo permiten, diré en voz alta lo que pienso que no es otra cosa que Grecia ha sufrido un acoso indecente por parte de Alemania en particular y de la Unión Europea en general.

Desde hace semanas, los periódicos, radios y televisiones de toda Europa nos vienen ofreciendo declaraciones, análisis, artículos de los ministros de Economía de la Unión, de los Jefes de Gobierno de la Unión, y de todos los que ejercen como funcionarios en la UE, defendiendo que lo mejor para Grecia es que ganaran los conservadores de Nueva Democracia o lo contrario sería el caos y prácticamente el fin del euro.

O sea que o los ciudadanos griegos votaban lo que los mandamases europeos querían o las consecuencias serían terribles. Y digo que estas presiones han sido indecentes por no decir que nauseabundas. En mi opinión cada día que pasa es más evidente que el problema de la Unión Europea no es Grecia, sino Alemania. Sí, una Alemania que quiere ganar la guerra que perdió el siglo pasado cuando sus tanques invadieron Europa. Hace unos días veía en un informativo en la tele una intervención de uno de los «jefes» del partido de Angela Merkel, y el hombre no tuvo otra ocurrencia que decir que «de nuevo Europa vuelve a hablar alemán». Como para estremercerse.

Lo cierto es que Angela Merkel está haciendo gala de una soberbia insoportable imponiendo una política a la Unión Europea que hasta ahora lo único que está provocando es un desastre social. Las «recetas» de Merkel aumentan el paro, provocan que miles de ciudadanos queden fuera del sistema de protección social público, que los trabajos sean basura, y que los trabajadores apenas tengan derechos, amén de estar alimentando la xenofobia. Además, resulta intolerable su actitud con los países del sur de Europa. Merkel, tan calvinista ella, cree que todos los europeos del sur somos una panda de vagos, que nos dedicamos a dormir la siesta, y que no sabemos hacer la «o» con un canuto. Y ya está bien. Ya está bien de tanta arrogancia, porque ella solita se está cargando la Unión Europea, ya que ahora mismo hay millones de ciudadanos en la UE que creen que estar en la Unión tiene más inconvenientes que beneficios.

Creo que ha llegado la hora de que los líderes europeos planten cara a Angela Merkel y que la política de la UE sea fruto de un pacto entre iguales y no de la imposición de Alemania, porque resulta vergonzoso que los Jefes de Gobierno de la Unión traten a Merkel como si ella fuera el «Jefe». La reunión del G20 es una buena ocasión para que los líderes europeos se «rebelen» de una vez por todas y tomen las riendas en vez de seguir haciendo genuflexiones a la canciller alemana.

Y a los que defienden que Alemania es el «motor» de la UE habrá que decirles que Alemania sin los demás no es nada. Lo que ha hecho Angela Merkel con Grecia es imperdonable e imagino que durante unas cuantas generaciones será difícil que los griegos vuelvan a perdonar a los alemanes. Ya les habían perdonado sus crímenes durante la II Guerra Mundial, pero pasarán años antes de que les puedan perdonar el asedio al que les han sometido en este comienzo del siglo XXI en que les ha querido rendir a través de la miseria y del hambre.

Por eso yo no comparto la euforia de quienes creen que el triunfo de Nueva Democracia y de Antonis Samaras es la solución de Grecia. Son más los griegos que han votado en contra de las condiciones de la UE si sumamos los votos de Syriza y de otros partidos que han obtenido representación parlamentaria.

En cuanto a que el triunfo de Nueva Democracia iba a suponer un alivio en los mercados, a la prueba me remito: la prima de riesgo española ha alcanzado una cifra de vértigo, así que ¿ahora qué?

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