Fermín Bocos – Que hablen claro.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Queremos saber la verdad. Lo malo no es la situación económica, lo grave es la incertidumbre, incertidumbre agravada por la renuencia del presidente del Gobierno a llamar a las cosas por su nombre. Tendría que decir a los españoles lo que de verdad se han encontrado las auditoras que han escrutado las cuentas de las cajas y qué es lo que tiene intención de hacer el Ejecutivo, qué medidas concretas (subida de algunos de los tipos de IVA, modificación de la edad de jubilación, nueva poda de los sueldos de los funcionarios, puesta en venta de empresas públicas, «céntimo verde», etc), tiene ya en la agenda el Consejo de Ministros. A juzgar por lo que dijo en el transcurso de la visita a la sede madrileña de la CEOE, Mariano Rajoy, ya conoce esa hoja de ruta. Cabe suponer que también están en el secreto tanto el ministro de Economía (de Guindos ) y el de Hacienda (Montoro). El «pequeño» detalle que transforma este asunto en una cuestión de espera insostenible es que el resto de los españoles desconocemos cuanto hay de verdad y cuanto de bengalas o globos sonda en las filtraciones que alimentan la idea de que estamos en puertas de una nueva subida de impuestos y de otros ajustes que pueden afectar a pensiones y salarios.

El poder gusta del secreto y del tanteo cuando se trata de aplicar medidas tenidas por impopulares. Rajoy se comprometió a no subir el IVA y a no tocar las pensiones. Ahora, resulta que tras pedir a nuestros socios europeos que nos ayuden (62.000 millones de euros para rescatar a los bancos), desde Bruselas (comisarios Almunia y Rhen) nos recuerdan que dicho crédito tendrá contrapartidas y «recomendaciones» de obligado cumplimiento. ¿Qué quiere decir esto? Pues que debemos aprestarnos a asumir y padecer un escenario de precarieades parecido al que ha llevado a Irlanda y Portugal a la melancolía social. No será el «apocalipsis» al que se refería el eurodiputado del PP Iñigo Méndez, pero lo que se avizora es un escenario churchilliano de «esfuerzo, sudor y lágrimas». En ese registro doblan todas las campanas y, por si cupiera alguna duda, ahí está la última y salvaje rebaja de calificación de la solvencia de 17 de nuestros bancos y cajas de ahorro dictada por la agencia Moody»s. ¡Que no nos engañen!. Que no nos traten como a niños a los que se oculta o aplaza la comunicación de la verdad por temor a que no puedan soportarla. Queremos un Gobierno que llame al pan pan y al vino vino, tal y como prometió en su día el entonces candidato Mariano Rajoy. Tenemos derecho, en suma, a conocer la verdad. Después, ya decidiremos qué hacemos o dejamos de hacer para poder afrontarla. En resumen: lo que pedimos es que hablen claro.

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