Luis del Val – Invitación al desahogo.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Poco a poco, y de una manera nada sutil, sino con modales tabernarios, colectivos y autoridades nos invitan al desahogo y a la anarquía. Un día, el presidente de una Comunidad Autónoma recibe impertérrito la sentencia del Tribunal Supremo en la que obliga a incluir el castellano en la enseñanza primaria y, sin ningún pudor, declara que se pasa la sentencia por el arco del triunfo. Si el presidente del Govern de Cataluña se pasa las sentencias del Tribunal Supremos por donde más se suda ¿un ciudadano catalán podrá mandar a tomar por el culo a un mosso d»esquadra, cuando le pida la documentación? ¿Y, al médico que le solicite el euro, le podrá decir que no paga, y que lo pague Artur Mas? Si al presidente de mi Comunidad le importa un cigoto lo que diga el Tribunal Supremo ¿por qué tienen a mí que importarme las normas que dicte el señor presidente?

Otro día, los mineros cortan una carretera. O una autopista. O una línea de ferrocarril. Si a mi hijo le despachan del trabajo ¿puede cortar la avenida principal de la ciudad en la que vive? ¿O podrá instalar una tienda de campaña en medio de una calle secundaria? Esta chulería entre institucional y colectiva es una invitación a que cualquiera pueda saltarse las normas, quebrar las reglas y pasarse los reglamentos por el arco del triunfo. Una invitación formal en la que queda patente la irresponsabilidad de autoridades y sindicatos. Todo esto, mientras se dirime el futuro de nuestros hijos, que lo van a tener crudo, se rebelen o no contra la legislación vigente. Me educaron en un ambiente donde el bravucón y el matasiete, el jaque y el pendenciero estaban mal considerados. Ignoraba que llegarían a las instituciones y a dirigir los sindicatos. El único consuelo es que, de seguir así, las lecciones fanfarronas serán aprendidas y nos iremos todos a la basura. Incluidos los mineros y Artur Mas, desde luego.

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