Charo Zarzalejos – Hoy, de nuevo, España-Italia.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

-Mariano, ha llegado el momento.

-Mario, demos un rato y luego el puñetazo.

-Esto está muy duro y si se ponen tontos, dimito.

-No será necesario, Mario. Tú y yo juntos sumamos demasiado como para irnos con las manos vacías.

-Te aseguro, Mariano, que dimito. Lo malo no es irnos con las manos vacías. Lo malo es que lo que tenemos vacía es la caja.

-¿A mí me lo cuentas?. Subo el IRPF y hemos recaudado cuatro euros y ya tengo a mi gente mosca con el IVA que no voy a tener más remedio que subirlo. Ahora hay que ver como se las arregla Cristóbal porque esto de la hemeroteca es una putada.

-Tranquilo, Mariano. Esta es una crisis de mil cabezas y claro que tendrás que subir el IVA, sois los que menos pagáis y esta gente no está para bromas. Fíjate en las caras de los que tenemos delante. De verdad, que dimito y santas pascuas. «Porca miseria», Mariano, «porca miseria».

-Tranquilo tú, Mario. No vengas con la historia de la dimisión que ya es lo que nos faltaba. Haz como yo: gesto tranquilo, silencio calculado y cuando menos lo esperen, ¡zas¡. O arreglan lo nuestro o esto salta por los aires. ¿No entiendes que el problema lo tienen ellos? Tranquilo y espera un poco.

-Lo que no sé muy bien, Mariano, es si Hollande está muy al loro de lo nuestro.

-Le he dejado caer algo, Mario, pero sí. Nos apoyará porque no tiene mucho donde elegir. O nos apoya o se alía sin chistar con Angela y no le veo muy entusiasmado con nuestra colega.

-Por cierto, Mariano, vas a ir a Kiev. Los tuyos son estupendos y yo creo que los alemanes ahora si que están mosqueados.

-Pues sí, Mario, voy a ir. Creo que debo hacerlo. Cuando acabemos esta historia y vuelva a Madrid, hablaré con ellos para ver como lo organizo sin dar el golpe. Y tu, ¿qué?

-Primero tengo que ver si dimito…

-No te pongas tan pesado con eso Mario, que la organizas.

-No sé, no sé… A ti te han elegido pero lo mío, ya sabes, es algo distinto. Por cierto, estuviste muy bien alabando a Roma.

-¿Qué susceptibles, verdad?. Remataste bien la jugada con eso de que todos los caminos conducen a Roma.

-No tiene importancia, Mariano. Tengo que ir por Madrid.

-Bueno, dime, ¿vas a Kiev?

-¿Tú crees, Mariano, que tengo la cabeza para eso? Habla con todos a ver qué te dicen.

-¡Quién lo iba a decir, Mario! Tú y yo formando tándem en Bruselas, sin un duro en la caja y con nuestros equipos en la final. Ahora, te digo una cosa: vamos a ganar…

-Estoy dando vueltas a lo de la dimisión, Mariano.

-Pues yo a lo del IVA, a lo de los empleados públicos, y a la eliminación de deducciones. Si te contara lo que tengo encima, Mario… Lo siento por los tuyos, pero la selección española va a ganar.

-Calla, Mariano, que Angela nos mira y ya empieza a estar mosca.

-Vale, Mario. Cuando levante la ceja, ¡zas¡ y de dimisión nada. El domingo te llamo y te cuento el partido.

-Calla, Mariano, calla.

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