Fermín Bocos – Un hombre libre.


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Conozco hace muchos años a Juan Morano, exalcalde de León, exdiputado en Cortes y, a la sazón, senador suspendido de militancia en el PP por «deslealtad» y por discrepar del cerrojazo que le ha dado el Gobierno a las reclamaciones de los mineros de León. Por cierto, en el programa electoral, los populares leoneses se comprometieron a mantener las ayudas al sector. De Juan Morano, un hombre de principios arraigados en lo que podríamos llamar el centro derecha sociológico, siempre he admirado su libérrima disposición para tener criterio propio sobre lo divino y lo humano. Unas veces coincidiendo con las ideas genéricas del mundo político del que procede y otras -sobre todo en asuntos sociales- proclive a ponerse del lado de los más débiles. Es un hombre que habla claro, virtud que goza de buena prensa pero de mala consideración en los entramados burocráticos de los partidos políticos donde suelen hacer carrera quienes tiene la rara habilidad de coincidir con lo que dicen los jefes.

Tras haber convivido durante años con Morano en las tertulias que conducía Luis del Olmo (uno de sus amigos incondicionales), debo decir que unas veces para discrepar y otras para coincidir, siempre salí con la impresión de haber debatido con un hombre que no hablaba por boca de otros; un hombre libre cuyas opiniones le pertenecían fueran o no las posiciones que su partido mantenía en cada momento. Discrepó públicamente de la política de José María Aznar en relación con la guerra de Irak y su apoyo incondicional a Bush, pero Aznar -tantas veces criticado por otras cuestiones- respetó la opinión de Juan Morano y, que yo recuerde, eran aquellos días en los que algunos (más aznarístas que el propio Aznar), pasaban lista y señalaban a los tibios.

Pues bien, hoy resulta que desafiando el mandato de la Carta Magna (Artículo 67.2, «Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo»), el senador Juan Morano ha sido suspendido de militancia. Los tontos que han justificado semejante arbitrariedad no le llegan a la altura de las botas ni han tenido tiempo de reflexionar acerca de un asunto de capital importancia: el culto a la personalidad de los jefes políticos no es imprescindible para el buen funcionamiento de los sistemas democráticos; que existan senadores como Juan Morano, hombres libres, sí. La injusta sanción de la que ha sido víctima no deshonra a Juan Morano, a quien retrata es a quienes la han promovido y a quienes no la han impedido. Espero que siga en el Senado y que siga hablando y votando en conciencia. Si de algo estoy seguro es de que seguirá siendo un hombre libre.

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