Fermín Bocos – Tormenta en el PSOE.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Soplan malos vientos para el PSOE de Rubalcaba. Ni en las encuestas ni entre los suyos levanta cabeza. A este respecto, es más que indicativo lo sucedido en el último congreso de los socialistas andaluces en el que el «disidente» José Antonio Griñán -disidente de la línea que marca el secretario general- ha impuesto su criterio y a sus afines. Es sabido que quien controla el poder dispone de un plus de maniobra y Griñán (con el apoyo de IU) preside la Junta de Andalucía. Aún así, es la primera vez en muchos años que un dirigente regional socialista pasa por encima de la dirección estatal. El caso se explica en razón de las banderías surgidas a raíz de la salida de Rodríguez Zapatero del escenario tras la estrepitosa derrota sufrida por el partido el 20N. Griñán apoyó a Carme Chacón y desde entonces se la tienen apuntada en Ferraz.

Pero en política, el haber sido no garantiza seguir siendo y aunque la personalidad política de Rubalcaba está más cuajada que la del presidente andaluz, la falta de resultados del cántabro en su tarea de oposición al Gobierno Rajoy le está pasando factura. Dentro y fuera del partido. La verdad es que salvo en una aproximación a lo sucedido en Grecia con el PASOK es muy difícil entender por qué el PSOE esté bajando en las encuestas. La última, publicada el domingo, refleja que el PP se estabiliza, mientras que los socialistas siguen perdiendo apoyo y estarían solo 10 puntos por encima de IU. Si en un escenario de recortes de derechos laborales, de ajustes de salarios, de incertidumbre financiera y de recesión económica, con un presidente del Gobierno al que la opinión pública suspende y percibe como indeciso, el líder de la oposición (Rubalcaba) aún obtiene peor «nota» que su antagonista, ¿en quién pueden depositar los votantes socialistas sus esperanzas?

De esta desazón nacen todas las incógnitas que penden ahora mismo sobre el liderazgo del Partido Socialista. A la vista está que más allá de las protocolarias proclamas de unidad y las apelaciones a las metáforas marineras -la calma chicha y la tormenta- lo sucedido en Andalucía anuncia que para llegar a buen puerto al PSOE le hace falta algo más que mantener el rumbo y ajustar las velas.

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