Julia Navarro – Escaño cero – Cita en Madrid.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Yo no sé ustedes pero yo siento una enorme admiración por el coraje y la determinación de los hombres de la mina. Hace días que se echaron a la carretera rumbo a Madrid donde se concentrarán el martes para reivindicar el futuro de la minería.

Quienes hacen las cuentas aseguran que no hay dinero para mantener las minas, que nuestro carbón es más caro que el polaco, que no se puede seguir subvencionando las cuencas mineras.

El ministro Soria no lo va a tener fácil para convencer a estos hombres de que el carbón es cosa del pasado como lo son las subvenciones. Y es que condenar las minas es condenar no solo a unos cuantos miles de hombres al paro, es mucho más, es provocar un auténtico cataclismo social y económico en las zonas mineras donde desde muchas generaciones atrás la vida y la muerte giran alrededor de la mina.

Ser minero no es un trabajo más, hay una mística en un oficio en el que los hombres se adentran en las entrañas de la tierra y a veces ésta se cobra un tributo en vidas. Muchos de los hombres que caminan hacia Madrid son hijos, nietos, bisnietos de mineros, y algunos bajan a la mina acompañados por sus propios hijos que no conocen otro porvenir que el de seguir arrancando sus frutos negros a la tierra.

En el camino hacia Madrid los mineros han podido comprobar la solidaridad y simpatía de tantos y tantos ciudadanos que les han ido recibiendo con los brazos abiertos en todos los pueblos por los que han pasado.

Los mineros primero se concentrarán en la Puerta del Sol de Madrid, luego acudirán a las puertas del Ministerio de Industria para que el ministro Soria no tenga ninguna duda de que están dispuestos a luchar hasta el fin. Es de esperar que el ministro tenga a bien recibirles y que no se esconda detrás de la mesa de su despacho. Unos hombres que se juegan la vida cada vez que se sumergen en las entrañas de la tierra lo menos que merecen es que los gobernantes les escuchen y les sostengan la mirada si es que pueden.

El gobierno tiene la obligación de dar una respuesta de acuerdo con su propio programa electoral. El PP se comprometió con la minería y tiene que cumplir. De nada vale que haya alcaldes del PP de las zonas mineras que se lamenten, tienen que dar un paso más como lo ha hecho el senador Juan Morano. Y ese paso consiste en jugarse el puesto exigiendo a su partido que cumpla con lo que se comprometió. Morano lo ha hecho porque es un hombre consecuente, que tomen nota los populares de las cuencas mineras y den un paso al frente.

El gobierno no puede cargarse la minería española de un plumazo. Sería peor que un error y desde luego sería imperdonable.

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