Fernando Jáuregui – No te va a gustar – El Rey se implica.


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Como la cosa se complica, y Mariano Rajoy tendrá, presumiblemente, que anunciar este miércoles medidas de ajuste más duras aún que las conocidas hasta ahora, y visto que un pacto con otras fuerzas políticas no es que haya sido imposible, es que ni se ha intentado en serio, parece que el Rey ha decidido tomar cartas en el asunto. Don Juan Carlos presidirá el viernes una parte del Consejo de Ministros, la deliberativa, en La Zarzuela y, a continuación los ministros y el presidente se trasladarán a Moncloa para asumir la parte «decisoria», es decir, la parte más ardua, la aprobación de los nuevos «ajustes».

Resulta difícil no ver un respaldo, más o menos forzoso, del jefe del Estado a lo que hace el Gobierno en estas circunstancias excepcionales. Cierto que el Monarca suele presidir una de las primeras reuniones del nuevo Ejecutivo al inicio de cada Legislatura. Pero, ahora, de eso hace ya siete meses, las circunstancias se escenifican como muy difíciles y el papel arbitral y distante del Rey ha de acercarse a la coyuntura. Y la coyuntura manda que todos, del Rey abajo, se involucren en acelerar la salida de un túnel que tiene a los españoles desmoralizados, desconfiados, a la clase política en general probablemente en los niveles de aceptación más bajos de la Historia y a varias instituciones en pleno desprestigio.

Parece conveniente que Don Juan Carlos, que mantiene altos grados de popularidad y aprecio en la ciudadanía, pese a todos los errores cometidos en los últimos tiempos, tanto por algunos miembros de su familia como por él mismo, se implique algo en la gobernación en estos momentos, al menos a un nivel de imagen. Esta implicación no es, entiendo, una injerencia, sino, en todo caso, y aunque fuentes oficiales de La Zarzuela lo nieguen, un cierto apoyo a un Ejecutivo acorralado por las exigencias exteriores y por la indiferencia y la pérdida de prestigio interior.

El papel más activo del jefe del Estado se ha producido siempre en momentos cruciales. No pueden olvidarse esas imágenes en las que el Rey reunió en su despacho a los principales líderes políticos, pidiéndoles unidad -cosa que, por lo demás, ha reiterado siempre en cada uno de sus mensajes navideños–. Entiendo su presencia al frente de una parte del decisivo Consejo de Ministros de este viernes como un mensaje inequívoco a toda la clase política: no es momento de electoralismos, de mantenerse al margen, sino de apoyar al Gobierno, de manera circunstancial y todo lo crítica que se quiera, porque ahora de ninguna manera podría caer, contra lo que dicen algunas voces me parece que poco responsables, un Ejecutivo votado con mayoría absoluta ni siquiera hace ocho meses.

Circunstancias excepcionales justifican actuaciones excepcionales; la del Rey este viernes se presenta como un acto similar a los que protagoniza desde hace una decena de legislaturas, pero no lo es. Nunca la Monarquía, y menos aún un Gobierno de España, desde hace más de treinta años, ha vivido unas semanas como las que el país, atacado en varios frentes desde el exterior y en pavorosa abulia en el interior, está atravesando. Las protestas en la calle menudean, y todos esperan los mensajes que Rajoy, en cuyas manos están muchas -no todas_de las principales soluciones, dirija este miércoles a los españoles. Ahora ya no puede equivocarse, confiemos.

fjauregui@diariocritico.com

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