Francisco Muro de Iscar – La reforma educativa de Wert.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Cierre de curso en Los Desayunos de Europa Press con el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la macrorreforma educativa que lleva en la cartera. Otra, o, mejor dicho, la primera parte de la reforma, la que llega hasta la Universidad. Y los profesores y los padres a temblar. Podemos partir de una base: necesitamos una reforma educativa a fondo porque lo que tenemos es el índice de fracaso escolar más elevado del mundo mundial. Y la culpa, no tengo ninguna duda, es de las reformas educativas de la LOGSE y la LODE que consiguieron una cosa buena, la universalización de la educación gratuita para todos, y muchas malas, como la falta de estímulos, la igualdad por abajo, es decir en la mediocridad, la falta de calidad o la desmoralización de un profesorado sin horizontes ni autoridad.

Reforma sobre reforma, el listón ha ido bajando cada vez más. Hemos llenado la Universidad de estudiantes -¡hemos superado ya los objetivos marcados por la Unión Europea para 2020!- a un coste bajísimo para los que se matriculan y carísimo para los que lo financiamos y con un rendimiento ínfimo, pero seguimos teniendo la mitad de estudiantes de Formación Profesional que los países más avanzados. Y un sistema educativo que prima desmesuradamente al que no estudia, desincentiva a los mejores y tiene unas diferencias muy fuertes entre autonomías. No hay nada menos social y progresista que todo esto.

Habría que cambiar primero la mentalidad social para cambiar la educación, pero como eso no es posible, van a venir cambios a dedo: una especie de reválida externa al final de cada etapa, más impulso a la FP -eso lo he escuchado cada vez que cambia un ministro, incluso varias veces al mismo- tratando de que coexista la formación en el centro de trabajo y en la empresa -lo hacen los alemanes, ya veremos si nosotros queremos y podemos-, homogeneizar el sistema, estimular al profesor… Ya veremos.

No hay reforma económica más importante que la educativa, pero sus resultados tardan muchos años en ser visibles. Hoy la escuela está también fuera, en Internet, en las redes sociales. Y por supuesto en la familia. No basta con escolarizar, hay que enseñar a estudiar, aprender a aprender, comprender lo que se explica. Tenemos una escuela que forma con métodos del siglo XIX a ciudadanos del siglo XXI. Y hay otro problema de fondo: no se puede hacer una reforma educativa con voluntad de permanencia y de estabilidad de espaldas a la comunidad educativa, sobre todo a los profesores, a las comunidades autónomas -que son las que tienen las competencias- y a los partidos, especialmente el PSOE. Wert pidió diez años en el poder para lograr anclar esta reforma. Ojalá pueda agotar la legislatura… De momento, el micrófono le falló tres veces. ¿Un presentimiento? Que haga lo que tenga que hacer con urgencia y, si es posible, consenso. Como se retrase, no llega. Y que acierte, por favor.

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