Carlos Carnicero – Objetivo, la clase media.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

La clase media está siendo destrozada. Es un objetivo importante de los ajustes porque ahí está la bolsa de la población que tenía una posición suficiente para pagar la crisis. Los menos favorecidos ya han sido exprimidos; donde quedaba un poco de jugo era en ese segmento de ciudadanía que con sus impuestos sostiene el estado.

La fórmula es de manual. Ocurrió en Argentina en el 2001. Las recetas del FMI son paradigmáticas. El capitalismo utiliza las crisis para afilar la agenda conservadora: castigo de los sectores más humildes y sacrificio de las clases medias para volver a reformar el capitalismo y dar más poder a las clases dirigentes. Un pequeño porcentaje de la población seguirá teniendo el control de los recursos y aprovechará la ola de crecimiento, cuando se produzca, para salir con posiciones reforzadas.

La indignación es transversal. No funciona el eje derecha-izquierda: todos los que no forman parte de la casta de los elegidos están indignados contra el Gobierno y la cúpula de poder económico entre los que no observan diferencias.

Con una irresponsabilidad galopante, se demonizan las instituciones que soportan la democracia, y fundamentalmente a los sindicatos, a los partidos y también a quienes se va a exprimir: los funcionarios.

El terreno se abona así para una solución populista en la que en trece países europeos ya hay fuerzas de extrema derecha con representación parlamentaria.

La recuperación vendrá tarde o temprano. Entonces quienes ocupen posiciones de resistencia económica crecerán como la espuma. Y empezaremos la escalada hacia otra burbuja económica en la que la carne de cañón volverá a ser la parte baja de la pirámide. Luchará para recuperar posiciones y con su esfuerzo y su consumo volverá a hacer crecer a quienes manejan el mundo financiero. No estamos descubriendo ningún camino que no hayamos recorrido tantas veces como crisis se han producido. La cuestión pendiente es definir cómo se va a encauzar la indignación y cómo se van a blindar los poderosos de las clases que destruyen. De vez en cuando, en la historia de la humanidad, cuando el calor es demasiado espeso, se produce una revolución.

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