Charo Zarzalejos – Rajoy, solo, no; acechado, sí.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Ayer, la mayoría absoluta del PP, permitió al Gobierno sacar adelante los dos decretos aprobados hace una semana en Consejo de Ministros. El primero de ellos, referido a las medidas adoptadas para rebajar el déficit y, el segundo, en el que se establece un fondo autonómico para evitar la «caída» de cualquier autonomía. El PSOE y los demás grupos de la oposición se negaron en rotundo a prestar cualquier apoyo y parte de la izquierda abandonó el salón de plenos para no participar en la votación. «El Gobierno y Rajoy se han quedado solos», se oía una y otra vez por los pasillos del Congreso que, en esta ocasión, no fue testigo mudo de aplauso alguno, salvo los que salieron de la bancada socialista una vez que su secretario general, Pérez Rubalcaba dijera «no como una casa» a las medidas del Ejecutivo.

El Gobierno y su Presidente no salieron derrotados y hablar de soledad cuando se tiene mayoría absoluta es, cuando menos, un poco arriesgado. Ni el Gobierno ni el Presidente, de acuerdo con la aritmética parlamentaria, están solos pero ambos están acechados.

Están acechados, en parte por errores perfectamente subsanables -versión en inglés y de madrugada de los acuerdos de Gobierno, no haber dedicado una jornada a hablar, al menos, con el líder de la oposición, ausencia del Presidente en una jornada parlamentaria como la de ayer- por la prima de riesgo, por las exigencia de 770 millones de garantía solicitados por Finlandia, por las versiones y contraversiones de quienes en Europa tienen voz y, desde luego, acechados, tanto por el enfado explicito de un amplio sector de la opinión pública como por el sensación de agotamiento de la mayoría silenciosa.

Están acechados porque al margen de que las medidas sean acertadas o no, resulta que chocan con las competencias de las autonomías que se han convertido en algo absolutamente intocable e innegociable cuando aquí lo que tiene riesgo principal es España como país -y por tanto sus autonomías- y no el nivel de autogobierno de cada una de ellas. Trasladar a Europa la idea de aquí estamos todos a una es poco menos que misión imposible.

Están acechados por la Oposición, incluida UPN, que finalmente se abstuvo. Las medidas del Gobierno son discutibles y susceptibles de crítica, pero después de haber escuchado con atención algunos de los discursos pronunciados ayer se puede afirmar que han hecho bueno al Ejecutivo. Con todo, lo lamentable es que ni en situación de máxima emergencia se vislumbre un gesto de mínima generosidad con el país, sobre todo cuando todos -políticos y no políticos- sabemos que no hay alternativa. Cuando se nos dice que todo está mal pero nadie sugiere medidas alternativas creíbles que permitan pensar que si este Gobierno fracasa, ahí hay otros con ideas claras para tomar el relevo.

Rajoy se volvió a Moncloa sabiéndose acechado. Rubalcaba hizo lo propio a su despacho de la calle Ferraz, pero Rubalcaba ¿Cómo se sabía Rubalcaba?.

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