Charo Zarzalejos – Ya sin tiempo


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Nos estamos quedando sin fuerzas y sin dinero. La virtud de la esperanza es cada día más difícil de mantener y, lo que es peor de todo, nos estamos quedando sin tiempo. Nos quedamos sin tiempo porque así no podemos seguir. Este país nuestro se cae si la prima de riesgo continua acechándonos, los intereses se disparan y se caen si por una vez no somos capaces de remar todos en la misma dirección.

Las medidas adoptadas por el Gobierno son contestadas por buena parte de la opinión publica y por el conjunto de los grupos de oposición a los que les sale gratis hablar de referendum, o proclamar una y mil veces que este ejecutivo sólo genera más sufriendo. Podemos continuar afirmando que todo está mal , que este gobierno ha cometido muchos errores, que sí, que los ha cometido, pero nada de eso aligera nuestra critica situación, máxime cuando en el fondo, quien más quien menos tiene interiorizado que cualquier otro ejecutivo, probablemente, no hubiera podido hacer cosas distintas. No las hubiera podido hacer porque no hay, no había tiempo para nada que no supusiera hacer caja de manera inmediata.

La situación de España es crítica. En septiembre tenemos que pagar veintiocho mil millones de euros en intereses, pero también la sanidad, la educación, las instituciones. Tenemos que seguir abriendo la persiana y nada es gratis. Creo que hemos entrado en el abismo aunque no seamos conscientes de ello y tenemos lo que tenemos. Un gobierno que nunca pensó que en tan poco tiempo pudiera verse tan acechado y aunque sus medidas irriten creo que no son tiempos para fustigar más a un ejecutivo que sinceramente pienso ha sido desde la buena fe y la necesidad de luchar contra frentes que no tienen rostro lo que le ha llevado a tomar medidas que en términos políticos equivalen a darse un tiro en el pie. No conozco gobierno en el mundo al que le proporcione placer inmolarse.

Dadas las circunstancias, la falta de tiempo es necesario Que todos reconsideren sus posiciones, que el ejecutivo se aproxime, en la medida de lo posible al principal grupo de la oposición y que el PSOE se olvide de sí mismo. No son tiempos de desmarañes, sino de velar juntos al enfermo. Hagamos, por una vez los españoles, lo que hacen las familias mal avenidas que cuando uno de sus miembros ingresa en la UVI se turnan para hacer guardia. No nos empeñemos en los contrarios porque la alternativa es la muerte del enfermo. Y cuidado, mucho cuidado con desprestigiar más al gobierno porque la alternativa, hoy por hoy, no es el PSOE, sino una intervención pura y dura y entonces, sólo entonces, nos vamos a enterar de lo que son recortes y sufrimiento.

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