Andrés Aberasturi – ¿Unión Europea?


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Nos levantamos cada día y lo primero que nos preguntamos es si ya nos van a echar el salvavidas del rescate o quieren que el agua nos llegue más arriba del cuello. Porque la situación de España es, a día de hoy, un rompecabezas imposible de resolver. Sólo hay que echar un vistazo a los números y a las declaraciones parea comprender que esto no tiene salida o, al menos, nadie la ve.

El ministro de los dineros dice una cosa y la contraria: descarta «por supuesto» un rescate y a la vez asegura que nosotros ya no podemos hacer más y que la única solución está fuera de nuestras fronteras en clara alusión al BCE. Pero el BCE ha dicho que no quiere saber nada de lo errores de los estados y que su misión no es solucionar problemas de países, de lo que se deduce que el ministro debería explicar que se va a hacer: si nosotros no podemos tomar más medidas y los de fuera no nos van a ayudar por las buenas, pues lo único que se me ocurre es acudir oficialmente al rescate y que sea lo que Dios y Merkel quieran. La duda es si habrá dinero en Europa en el caso de tener que rescatar a España o cómo afectaría ese posible rescate al resto de la Unión

Pero es que mientras debatimos si rescate sí o rescate no para la nación, llegan las autonomías y se apresuran a ponerse en la cola para ser a su vez rescatadas por un Gobierno Central que reconoce que ya no depende de sí mismo. ¿De donde se va a sacar ese dinero para rescatar a las autonomías y con qué intereses?

Esto no hay quien lo entienda. Recuerdo que hace dos días superar los 400 puntos en la prima de riesgo era prácticamente estar al borde de la bancarrota. Luego se superaron los 500 y Europa siguió mirando hacia otro lado. Ahora hemos rebasado ampliamente los 600 puntos y seguimos más o menos vivos. ¿Alguien me lo explica? Claro, seguimos más o menos vivos hoy, porque con lo intereses a los que estamos colocando nuestra deuda, todo lo que nos compran se va en devolver los intereses de la venta anterior de forma que el problema no hace sino aumentar, la bola se va haciendo cada vez más grande y terminará por aplastarnos, no sé si a nosotros, pero desde luego a la generación que nos sigue.

Y lo peor es que aun continuamos manejando unos eufemismos que ya no son de recibo, por ejemplo el de «Unión Europea» ¿Qué unión puede existir entre unos países cuya financiación se separa en siete puntos? ¿De que Unión hablamos si tenemos el mismo IVA que Francia pero la mitad de su salario mínimo?

No tengo ni idea de lo que pueda pasar no ya a medio plazo; no sé cómo nos vamos a despertarnos mañana, ni tan siquiera como vamos a acostarnos esta noche. El día que no haya de verdad dinero para pagar las nóminas de los funcionarios -como ya insinuó Montoro- o se retrasen las pensiones de los jubilados o los parados desborden, como ya está ocurriendo, los comedores de Cáritas, entonces cualquiera sabe qué puede pasar. Ni siquiera estoy muy seguro de que un gran pacto entre PSOE y PP sirva ya para mucho a no ser que tengan el valor de desmantelar por las buenas o por las malas los absurdos, carísimos, de un sistema autonómico que nos lleva a la ruina total. Y que quede claro: hablo de los absurdos, que son muchos, no de cargarnos las autonomías.

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