José Luis Gómez – A vueltas con España – La salida se llama crecer.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Por muchas vueltas que se le quiera dar a la economía española, que se le dan muchas, dentro y fuera del país, el problema siempre es el mismo: la ausencia de crecimiento y de creación de empleo. Y eso es así porque la economía española, que está en recesión, no puede recuperar el crecimiento y estabilizar el diferencial del pago de intereses por su disparatado endeudamiento público y privado. ¿La salida? A falta de capacidad para salir sola, España requiere una intervención, ya sea con la ayuda del Banco Central Europeo, que es lo que puede hacerse de manera más inmediata, o de los fondos de rescate europeo, cuando estén plenamente instrumentados. No hay otra, salvo la marcha del euro, que supondría un empobrecimiento del país que casi es preferible no imaginar.

Todo lo demás que vamos viendo estos días son consecuencias de esta grave situación: 1) más desempleo, lo cual es lógico teniendo en cuenta la ausencia de actividad económica; 2) informes más desfavorables del FMI y de otros organismos y agencias de calificación, cuyo fundamento es el mismo, y 3) subidas y bajadas de la Bolsa y de la prima de riesgo, que siempre hay que leer a la vista de cómo cotizan las expectativas, ya que los mercados de acciones y de deuda no solo valoran el momento, sino que también procuran descontar -anticipar- lo que puede venir.

Si algo debería preocupar -de verdad- es el paro. La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre ya cifra el desempleo en 5,6 millones de personas, el 24,6% de la población activa, lo cual agrava la situación de mucha gente en su día a día, al tiempo que mantiene la brecha con el entorno europeo, donde si bien hay mucho paro viene a ser la mitad que aquí. De hecho, en España, solo el País Vasco tiene una tasa de paro (14,5%) que se acerca al entorno comunitario, aunque cada vez menos.

Para tener perspectiva del asunto puede considerarse que frente a los 20,3 millones de personas que tenían trabajo en 2007 ahora solo quedan 17,4 millones empleadas. Casi tres millones de personas más en el paro en menos de cinco años, con el agravante de que más de 1,7 millones de familias ya tienen a todos sus miembros sin trabajo. Son situaciones que no podrán remediarse de un día para otro, pero cuanto más se tarde en reaccionar, peor será. Para todos.

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