Luis del Val – Mamá, quiero ser asesor.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

El asesor ¿nace o se hace? ¿Hay una clara vocación desde la más tierna pubescencia, una especie de pálpito que viene ya de la infancia, o, por el contrario, uno puede llegar a ser un asesor de provecho sin poseer dotes naturales? Puede parecer una cuestión irrelevante, pero teniendo en cuenta que vamos camino de los 20.000 asesores, conviene tener un conocimiento más profundo de este selecto grupo de personas que influyen, al menos en teoría, sobre las decisiones que toman presidentes autonómicos, ministros, alcaldes y demás jerarcas de la Administración.

No hay en España ni una sola Facultad de Ciencias de la Asesoría, ni una Escuela Oficial de Asesores, ni siquiera un Instituto de Altos de Estudios de la Asesoría. Con esta falta de infraestructura pedagógica puede ser terrible la desazón de una madre cuando su hijo, un día cualquiera, le suelte: «Mamá, quiero ser asesor». ¿Qué hacer? Podría darse la feliz circunstancia de que la madre tenga un amigo ministro, pero la tierna criatura puede tener nueve o trece años, y ya sabemos lo poco que dura el ministerio en casa de los ricos, es decir, que cuando el asesor/a vocacional esté en edad de merecer, de merecer una asesoría, el ministro será ya un exministro con mucha experiencia.

Si, por el contrario, no son precisas dotes naturales para asesorar, pongamos por caso, al presidente de la Diputación Provincial de Huelva ¿qué puede hacer una madre, si la madre vive en Lugo? ¿Debatirse entre la duda de enviar al hijo/a a Huelva o soportar la angustia no sea que, de repente, el futuro asesor/a se sienta capacitado para asesorar al ministro de Industria?

Estamos hablando de un problema que puede afectar a cuarenta mil madres y padres, desorientados ante esta cuestión insoluble. Porque, además, si los asesores son unos plastas asesorando por falta de preparación o por falta de entrenamiento, seremos millones de españoles los que sufriremos las consecuencias.

Los mal pensados creen que no tiene importancia, porque los asesores no hacen nada por la mañana y lo pasan a limpio por la tarde. Pero si eso fuera así, serían miles los asesores que, a estas horas, y en estas fechas, dada la situación del país, ya habrían presentado la dimisión. ¿Ha dimitido algún asesor? No. Entonces, queridas madres, tenemos un problema.

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