Francisco Muro de Iscar – ¿Parados o desempleados?


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Tiene bemoles que el Plan Prepara que regula la ayuda de 400 o 450 euros para desempleados no prepare a los que no tienen trabajo para que lo encuentren ni pone a trabajar a la parte de la función pública que se tendría que encargar de formar a estos desempleados para mejorar sus posibilidades de buscarlo y encontrarlo. O que tampoco haya metido mano al INEM para que se transforme de verdad en una agencia estatal que gestione oportunidades reales para los desempleados. O que se quite la ayuda de esos 400 o 450 euros a los jóvenes que vivan con sus padres que, a lo peor, tienen un sueldo que no llega ni para mantener a los que componen la familia, o que han tenido que volver al hogar porque no pueden ni pagar un alquiler.

Dicen que «donde comen tres, comen cuatro», pero cuando no llega para comer dos, y hay un millón setecientas mil familias donde ningún miembro tiene ingresos y otras muchas donde comer a diario es un milagro, las frases hechas no sirven para nada.

Sí parece más acertada la exigencia de que tengan que demostrar que han buscado trabajo, aunque no ayude mucho porque no es fácil que lo encuentren. Pero se podrían hacer muchas cosas más: cursos reales de formación para empleos en los que sí hay demanda. Y, sobre todo, hacer que los desempleados no estén parados. Cuando se han provocado tantos recortes en un asunto como la dependencia, seguro que con un control, incluso, de los sindicatos, unos cientos de miles de ciudadanos que no tienen trabajo podrían cobrar -y ganarse- esos 450 euros ayudando a enfermos, a personas que están solas o que no pueden valerse por sí mismos, trabajando en residencias o centros de mayores, en centros de día para enfermos de Alzheimer, o cuidando y vigilando los montes para que no los quemen.

No se trata de que hagan el trabajo que corresponde a trabajadores cualificados y contratados regularmente, sino de que hagan un trabajo de interés social que beneficie a todos. Y nunca es lo mismo vivir subsidiado que cobrar por realizar un trabajo. Hay millones de personas sin empleo con un enorme potencial de trabajo desaprovechado

Nos hemos acostumbrado a tener cinco millones de parados sin futuro. Hemos convertido el subsidio en una prestación «natural», cuando lo natural, lo social, es tener trabajo. El trabajo es un derecho consustancial al ciudadano, El subsidio, en todo caso, debe ser una prestación temporal, cuanto más corta, mejor. Pero no porque así cuesta menos, sino porque el Estado debe crear las condiciones que hagan posible la creación de empleo e incentivar la búsqueda de empleo.

Hay fórmulas para incentivar las contrataciones por parte de las empresas. Siempre es mejor un trabajador que cotiza que un desempleado que cobra de todos. Y siempre es más fácil encontrar un trabajo cuando se tiene otro que cuando se está en casa.

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