Fernando Jáuregui – Siete días trepidantes – Septiembre preelectoral.


MADRID, 01 (OTR/PRESS)

Bueno, pues ya estamos nuevamente en precampaña electoral, aunque las elecciones que vienen sean en dos autonomías -quizá en tres, si Artur Mas anticipa las catalanas_ y aunque no se vayan a producir hasta la tercera semana de octubre. Pero no importa: todo, todo, se aprovecha en este pistoletazo electoral anticipado: nada gusta más a nuestros políticos que una buena, larga, dura, bronca, campaña.

Ya hemos empezado: Rajoy diciendo, desde «su» Pontevedra, donde no se puede permitir el lujo de perder un solo voto, que si ha tenido que subir el IVA (un poco por la espalda, dicho sea de paso) ha sido porque no le ha quedado otro remedio, que no, naturalmente, por gusto. Y Rubalcaba, que sabe que, si hubiese estado él en el poder, hubiese tenido que subir el impuesto igualmente, asegurando que, para muchos españoles, ya ha llegado el duro invierno, aunque aún ni siquiera estemos iniciando el otoño. Tampoco Rubalcaba, aunque no es gallego, se puede permitir una derrota en Galicia, y allí estaba este sábado, apoyando a su candidato, Pachi Vázquez.

Personalmente, lo que a mí me preocupa es la repercusión que estas elecciones tendrán en el proceso del desarrollo del estado autonómico. Más repercusión -aún- en todo el conjunto de la política española que los efectos de la subida del IVA, o los de la creación del «banco malo». O lo que pueda resultar finalmente de las decisiones del Banco Central Europeo respecto de España.

Y es que detecto enorme inquietud en sectores gubernamentales, de la oposición y en algunas instituciones y colectivos, por lo que pueda pasar en el País Vasco -los pronósticos acerca de quiénes ganarán las elecciones no son, desde mi punto de vista, buenos-, por la deriva que están tomando las cosas en Cataluña, por mucho que no falte quien considere que la petición de «rescate» al Estado calmará algunos ímpetus soberanistas y tampoco hay tranquilidad, por cierto, sobre los resultados de las elecciones gallegas. Porque ya digo: para Rajoy y para Rubalcaba, Galicia es casi como un símbolo, las elecciones allí son casi unas primarias. Y eso que Rubalcaba, sospecho, tiene su futuro político personal más controlado que Rajoy; ya hablaremos de ello.

Da la impresión de que, si había alguna posibilidad de un acuerdo público y anunciado para la gran reforma política pendiente entre las dos grandes formaciones nacionales, se ha frustrado por la convocatoria de las elecciones vascas y gallegas. Otro compás de espera. Otra vez más de lo mismo en cuanto a ataques de sal gorda, descalificaciones sin sentido, acusaciones de «y tú, más» y afirmaciones mendaces. Nada que ver con lo que convendría ante una Europa y unos mercados que nos miran con ansiedad, inquietud y no demasiada buena voluntad. Pero qué quiere usted: así es España.

OFERTAS ORO

¡¡¡ DESCUENTOS ENTRE EL 41 Y EL 50% !!!

Una amplia variedad de las mejores ofertas de nuestra selección de tiendas online

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído