Andrés Aberasturi – Ahora resulta que no necesitamos ayuda


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Creo que es el momento para que los que no entendemos mucho de todo esto, tiremos la toalla definitivamente y nos demos por vencidos -al menos por absolutamente ignorantes- sobre el diario discurrir de esta país nuestro. A ver; resulta que llevamos medio año pagando unos intereses disparatados para colocar la deuda y nuestros particulares ministros de la cosa, esos Zipi y Zape de los dineros públicos que son de Guindos y Montoro, clamando al BCE para que meta mano en este desbarajuste que no nos deja respirar. Pues bien, llega al fin ese deseado momento -con condiciones claro, que aquí la generosidad o la solidaridad no tienen sitio- y ahora resulta que don Pantuflo, el siempre misterioso Rajoy, dice que bueno, que ya veremos, que aun no se ha leído la cosa y que ya habrá tiempo. Pero es que nos viene a visitar la señora Merkel y va la buena mujer y nos aconseja que no pidamos nada, que la cosa va muy bien y las medidas del Gobierno están en el buen camino. No entiendo nada.

Pero si con sólo el anuncio de del BCE baja casi inmediatamente la prima de riesgo, el interés de la deuda y sube el IBEX, ¿qué es lo que hay que pensar? Tampoco creo que resulte demasiado humillante esa primera condición de que para recibir la ayuda hay que pedirla y dudo mucho que las condiciones que nos pongan sean peores que el estar cada día en manos y a merced de los mercados. Y lo gracioso es lo de Merkel aconsejando a Rajoy que tranquilo. Tranquila estará ella, pero que se acerque a las colas del INEM y se lo diga a los ya pronto seis millones de parados.

Vamos a ser serios. Hay que pedir la ayuda y cuanto antes del BCE y negociar, en todo caso, unas condiciones mejores, más suaves. Pero hay que pedirla entre otras cosas porque, diga lo que diga la dama alemana, o se salva España e Italia, esa llamada Europa periférica, o el Euro de todos se va al garete. Y parece ser que incluso la oposición está de acuerdo en esto, de forma que no entiendo cómo lo que hace dos días era absolutamente necesario, urgente, imprescindible, ahora, como el cielo de la película, pueda esperar. Chulerías las justas en un país que ha estado más de una vez al borde de la quiebra y en una Europa que ve peligrar su futuro.

Tampoco entiendo que pedir esa ayuda, rescate, salvamento o como cada uno lo quiera llamar, signifique ni la dimisión de nadie, ni la necesidad de un referéndum ni otra cosa que no sea un consenso parlamentario. Sobre todo cuando, además, resulta que los gobiernos autonómicos están pidiendo también el rescate-2 al que pide el rescate-1. ¿De dónde va a salir tanto dinero?

Lo malo es que siendo necesaria y hasta justa esta intervención del BCE, no va a arreglar los problemas de la gente, de los autónomos, de las pymes que siguen -y seguirán por bastante tiempo más- con las líneas de crédito cortadas a rajatabla pese la propaganda -engañosa y ruin- de muchas entidades que anuncian lo contrario. El dinero no fluye y las consecuencias de esa inactividad crediticia sí le debería preocupar al Gobierno porque es ahí donde nos jugamos no ya el futuro sino el presente. Y ya que está de triste moda el IVA: ¿recuerda el PP su promesa de repercutir este impuesto no sobre la facturado sino sobre lo cobrado? Parece ser que no.

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