Esther Esteban – Más que palabras – Olvido para Olvido.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Me he enterado del asunto de la concejala socialista de los Yébenes Olvido Hormigos de refilón. El tema se ha desatado cuando yo estaba fuera de España y por lo tanto sé más de las reacciones, que del caso en sí. Sin embargo me permito opinar de la caza de brujas, al estilo de Salem, que se desató en la localidad toledana porque es intolerable, desde todo punto de vista, que la conducta privada de una persona sea expuesta públicamente y que algunos, en nombre de una falsa moral, organicen un linchamiento en toda regla con insultos graves como guarra, zorra o puta. Nadie tiene derecho a ser acosado perseguido, vilipendiado o insultado por que su conducta privada no se ajuste a los parámetros de otros y eso es, exactamente, lo que se ha hecho con ella.

Esta señora -a la que no conozco de nada- tiene derecho a desarrollar su vida sexual como le venga en gana y también puede grabar lo que quiera a sabiendas de que el uso que se haga de ello es el que ella le quiera dar, y desde luego no ha sido ella quien ha querido hacerlo público. Que este casada, soltera, viuda, separada o divorciada, tenga hijos o nos los tenga, tenga amantes o no, es algo que ni importa, ni viene al caso. Ella no ha cometido ningún delito ni ha traspasado ninguna línea roja de la legalidad y por lo tanto donde hay que fijar el objetivo es en aquellos que, con ánimo de dañarla personal o políticamente, han difundido esas imágenes privadas y en aquellos otros que amparándose en el anonimato de la turba intentaron lincharla aunque fuera dialécticamente.

El asunto está en vía judicial y lo importante es saber quien ha sido quien ha violado de forma tan flagrante su intimidad. Eso es lo único que debe importarnos y todo los demás son chismes de «huelebraguetas» que solo sirven para satisfacer el morbo malsano de algunos. Es curioso que nuestra España del siglo XXI nos escandalicemos de esas escenas de barbarie que vemos algunos países donde las mujeres son lapidadas, violadas o rociadas de ácido por asuntos de honor o por considerarlas adúlteras y sigamos haciendo lo mismo con quienes no tienen la moralidad que algunos creen adecuada.

Algo pasa en una sociedad que presume de avanzada y a la primera de cambio retrocede en el tiempo y la historia con actitudes inquisitoriales sin saber distinguir entre lo público y lo privado. Tenemos una Constitución que nos ampara para que no se vean pisoteados nuestros derechos pero la convertimos en papel mojado cuando nos viene en gana y éste es uno mas de esos casos.

A Olvido no solo la han violado en su intimidad, sino que siguen violando sus derechos como persona, mujer y ciudadana cada vez que este asunto se centra en su forma de actuar y no en la de quienes la han intentado mancillar. Me alegra saber que no va a dimitir porque eso sería como darles unas satisfacción doble a los agresores y también me gusta verla con la cabeza alta desarrollando su actividad profesional y política. A mi lo único que me interesa es si defiende bien o no a los ciudadanos que la han votado y todo lo demás es accesorio. Si finalmente todo esto ha sido una venganza personal debe saberse la verdad y actuar en consecuencia y también ha de aclararse definitivamente si ha sido una vendetta política. Eso es lo que deben dirimir ahora los jueces y hasta entonces, lo mejor que deseo para la concejala es que su caso haga honor a su nombre OLVIDO.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído