Cayetano González – Pura escenificación


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

El desenlace de la reunión que han mantenido en el Palacio de la Moncloa por espacio de dos horas, el Presidente del Gobierno y el de la Generalitat de Cataluña estaba cantado de antemano. Ambos habían marcado claramente el terreno de juego con antelación. Rajoy ya había dicho el pasado miércoles en el Congreso que no era posible el pacto fiscal solicitado por su interlocutor y Artur Más se había embarcado pública y solemnemente, tras la multitudinaria manifestación independentista celebrada la pasada semana en Barcelona, en una deriva secesionista de la que ahora aunque quisiera, que tampoco quiere, no puede salir. Mas ha ido a Madrid a escenificar una ruptura que ya estaba decidida de antemano. Y ahora toca -que diría Pujol- hacer mucho victimismo, cosa que a los nacionalistas se les da muy bien.

Así las cosas, lo lógico es que el Presidente de la Generalitat convoque elecciones anticipadas en Cataluña, pero eso sí, el mínimo democrático exigible al partido del señor Más, Convergencia i Unió, es que se presente a dichas elecciones diciendo de forma muy clara si quiere la independencia para Cataluña. Ya ha pasado el tiempo para CIU de presentarse en Madrid como un partido con gran sentido de Estado y en Barcelona con la barretina independentista.

Seguramente a estas horas del partido, el Presidente del Gobierno se habrá arrepentido ya de haber calificado hace unos días en una entrevista en TVE de «algarabía», «follón» y «lío», todo lo que rodeó a la manifestación independentista de la Diada. El órdago soberanista planteado por el Presidente de la Generalitat es todo menos eso que ha dicho Rajoy. Es un grave problema institucional que afecta directamente a un punto tan esencial como es la unidad de España que contempla la Constitución. Por eso el Rey ha tenido que salir al paso con esa «ciber carta» y Rajoy se ha visto obligado a recordar en el Congreso que cuando el pasado mes de diciembre tomó posesión de su cargo como Presidente del Gobierno, juró guardar y hacer guardar las leyes y en primer lugar la Constitución Española.

Al Presidente del Gobierno le corresponde defender ese orden constitucional y para ello sería políticamente muy importante que buscara el acuerdo, la complicidad del otro gran partido de ámbito nacional, el PSOE, y por qué no, de partidos como UPyD que no son nada sospechosos de defender la unidad de España y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. No son buenos tiempos los que estamos viviendo. A la grave crisis económica se añade este desafío independentista desde Cataluña y a la vuelta de la esquina está otro: el de la mayoría soberanista que entre el PNV y Bildu van a conseguir el próximo 21-O en las elecciones vascas.

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