Pedro Calvo Hernando – Amo sin medida a España y a Cataluña.


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Rajoy y Mas se reunieron para empeorar las cosas, pues todo el mundo sabía que el encuentro iba a ser un rotundo fracaso. Mejor haberlo dejado para otra ocasión. Como todos mis lectores saben, me he pasado muchos años abogando por la consolidación de un país territorialmente adaptado a sus características históricas y culturales específicas, dentro del respeto al espíritu de la Constitución. Esa misma norma fundamental que el partido de Artur Mas apoyó desde el principio, desde los tiempos de Jordi Pujol y Miquel Roca. Ahí cabe el autonomismo en todos sus grados, y el paso al federalismo, tal vez con una reforma de la ley fundamental. Pero la independencia es algo que nunca se defendió con decisionismo nada más que desde los minoritarios partidos defensores desde siempre de la separación de Cataluña. Yo siempre he respetado y respeto la voluntad de los pueblos para decidir sobre su presente y su futuro. Pero siempre pensé y sostuve que dentro del Estado era posible alcanzar cotas de autogobierno suficientes para satisfacer todas las apetencias.

Siempre mantuve con el catalanismo las mejores relaciones, con vínculos de amistad a todos los niveles. Nunca pensé que las cosas fuesen a llegar a esta situación, aunque empecé a temerlo cuando el partido de Mariano Rajoy adoptó aquellas posiciones radicalmente anticatalanistas que acompañaban a su decisión de interponer recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo Estatut, con un texto ya muy rebajado a su paso por el Parlamento español. Todo aquello fue una sucesión de provocaciones que sólo podían conducir al alejamiento de Cataluña y de la mayoría de los catalanes respecto de España. Ahora los del Gobierno de Rajoy dirán lo que quieran, pero ellos saben muy bien cuál es su alto grado de culpa. La independencia será posible o no, pero lo que ya es seguro es la ruptura política y afectiva entre las dos partes, con el mar de tristeza y amargura de quienes nos quedamos en medio, amando si medida tanto a España como a Cataluña. Por mi parte, yo seguiré igual que siempre. Y otros muchos harán lo mismo.

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