Cuestión de ejes

Era un secreto a voces y la incógnita es por qué lo revelan ahora y qué ganan los ayatolás iraníes, reconociendo que están enviando centenares de sicarios de la Guardia de la Revolución a pelear en favor el tirano Bashar el Asad.

La única explicación es que hayan decidido jugar todavía más fuerte, no sólo sobre el ensangrentado terreno, sino también en el convulso ajedrez regional.

Para Irán, que dio respaldo verbal a las revueltas populares en Egipto y Libia, la caída del régimen sirio sería catastrófica, porque acentuaría su aislamiento y le privaría del instrumento con el que manipula a Hezbollah en Líbano y a Hamas en la Franja de Gaza.

Como dice el refrán, todo depende del color del cristal con que se mira. Lo que en Washington se conoce como ‘eje del mal’, en Teherán se denomina ‘eje de la resistencia’.

Y dado que Turquía, su principal competir en la zona, apuesta abiertamente contra Asad, al igual que han hecho Arabia Saudí o Qatar, Irán opta por hacer lo mismo, pero al revés.

Y justo cuando se acrecientan los rumores de que Israel alista un ataque relámpago para destruir los centros nucleares iraníes, antes de que los barbudos se hagan con la bomba atómica.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

Lo más leído