Esther Esteban – Más que palabras – Decadencia política y judicial.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Dice el juez Pedraz -tras archivar la causa del 25-S por considerar que no se produjo ningún delito contra las instituciones del Estado- que la denominada clase política está en una convenida decadencia. Y precisamente esta acusación, que no tiene un pase por lo que significa de ataque a uno de los poderes del Estado, ha causado mucho mas revuelo que la sentencia en sí. El juez Pedraz está claro que se suma a las tesis de los manifestantes de «rodea el congreso», lo que puede abrir suspicacias sobre su independencia a la hora de juzgar el tema.

Inmediatamente han sido precisamente los políticos quienes han salido al quite y lo han hecho de la peor manera posible, con insultos y descalificaciones que no vienen al caso. No sé si el juez será un pijo-ácrata o indecente como le ha llamado Rafael Hernando, del PP, o si es simplemente un lenguaraz como le ha calificado el socialista Simancas, pero el espectáculo de dos poderes a garrotazos es simplemente impresentable.

Puede que el magistrado Pedraz esté diciendo algo que muchos ciudadanos comparten y muchos analistas hemos comentado en múltiples ocasiones: que tenemos una clase política menguante y que el partidismo miope de todos ellos nos está llevando a una situación insostenible, donde el «y tu más» es la consigna estrella para no dar respuesta a los problemas reales de los ciudadanos. El juez puede tener esa opinión y, como ciudadano ¡faltaría más! puede expresarla libremente, pero para hacerlo debería quitarse la toga y no utilizar una sentencia para hacer política, que es exactamente lo que ha hecho.

Le ha faltado «rematar» la faena diciendo que la misma decadencia de los poderes legislativo y ejecutivo, la padece en carne propia el poder judicial solo que el mismo ha evolucionado en democracia de forma mucho más lenta y algunos de sus dictados huelen a naftalina que apestan. El juez critica los excesos policiales y para hacerlo se excede él. Por otro lado, el diputado del PP para criticar los excesos del juez se excede con un lenguaje impropio de su señoría. Ni uno ni otro necesitarían que sus respectivos colectivos les llamasen al orden para poner un poco de cordura. Simplemente tendrían que salir a la opinión pública pidiendo perdón por el espectáculo deplorable que están dando. Pero no lo harán porque para eso habría que tener una grandeza que ya no se lleva y lo que nos están diciendo ambos es que, efectivamente, la clase política y judicial es decadente y actitudes como esta lo corroboran. Ellos a lo suyo… al insulto facilón y nosotros a lo nuestro… que es darles la espalda por su comportamiento de taberna.

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