Charo Zarzalejos – Los gritos silenciosos de los niños pobres


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Vivimos bajo el bombardeo constante de nuestras terribles cifras macroeconómicas, pendientes de reuniones y encuentros que se consideran definitivos cuando en realidad son unos más, del «y tu más» con el que día tras día los dos grandes partidos se enmarañan en el Congreso y fuera de él, aterrorizados por la dramática cifra de paro, asustados con la frialdad con la que se amortizan puestos de trabajo sin que quienes toman las decisiones amorticen su sueldo. Vivimos, en fin, en tiempos difíciles en los que cuesta encontrar una buena noticia. Es por ello por lo que mucha gente se echa a la calle y otros utilizan cualquier medio de comunicación a su alcance para contar su drama. Sabemos del enfado de los funcionarios, de los agobios de los autónomos, de las quejas de los médicos y de nuestros niños pobres ¿que sabemos?.

En esta ocasión ha sido la Cruz Roja la que ha lanzado la voz de alarma sumándose así al terrible diagnóstico de Cáritas. El dato aportado es para echarse a temblar. En España tenemos dos millones doscientos mil niños que son pobres, que no tienen en sus hogares los medios necesarios para cubrir sus necesidades de manera que una galleta es un lujo.

¿Qué pensarán nuestros niños pobres cuando ven a los niños ricos?. ¿Qué grado de sufrimiento deben soportar esos padres que se ven sin recursos para alimentar como se debe a sus hijos?. No hay pobreza buena ni justa pero si esta se ceba en seres indefensos como son los niños -incluyo entre los indefensos a los ancianos- se convierte, se debería convertir en una bofetada para las conciencias de todo nosotros que por mal que lo estemos pasando deberíamos guardar un resquicio de solidaridad para estos niños que día tras día lanzan gritos silenciosos, miradas tristes y bocas sonrientes.

No es necesario que nadie nos recuerde que España tiene sus arcas diezmadas pero nada ni nadie me podrá convencer de que no es posible encontrar recursos para nuestros niños pobres. Si hiciéramos un repaso sobre el BOE y los otros diecisiete boletines oficiales es seguro que encontramos empresas, empresitas, chiringuitos y demás bagatelas que gastan dineros improductivos, innecesarios. Es cuestión de hacerlo igual que es cuestión de voluntad y de justicia que los ciudadanos nos pongamos manos a la obra para paliar, cada cual en la medida que le sea posible, esta realidad que a todos debería avergonzar. Se mire por donde se mire y por mucha crisis que tengamos es una vergüenza para España que más de dos millones de sus niños sean niños pobres.

La ministra Mato ha anunciado que su ministerio prepara una campaña de especial atención a niños y adolescentes pero en ningún caso será bastante. Estos índices terroríficos de pobreza infantil requieren de decisiones estratégicas que pongan a salvo del difícil presente a quienes van ser el futuro de nuestro país.

Me estremece, me avergüenza y me conmueve hasta el infinito pensar que el anuncio en el que el padre reparte entre sus dos hijos una tortilla de un huevo no sea una idea impactante y si una realidad tan real -perdón por la redundancia- como silenciosa. ¿Han oído gritar a nuestros niños pobres?.

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