José Luis Gómez – A vueltas con España – Cómo salir de esta.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Lo que decía la izquierda en España, ahora también lo dice el Fondo Monetario Internacional: la austeridad presupuestaria, por sí sola, es tan inútil como contraproducente. La clave es la recaudación: a menores rentas, menos ingresos fiscales y más riesgos de déficit público. En realidad, no debería haberse aguardado a que lo dijese el FMI, ya que antes ya lo habían hecho no solo la izquierda política, sino también destacados economistas, entre ellos los premios Nobel Krugman y Stiglitz. Y no solo eso: lo vienen demostrando las sucesivas tablas de recaudación desde 2007, que es cuando empiezan a desplomarse los ingresos del Estado, primero como consecuencia de la caída del impuesto de Sociedades y después de los demás tributos. Las correcciones en los ingresos fueron artificiales, mediante subidas de impuestos, de modo que terminaron pagando la crisis los trabajadores, vía IRPF, y los consumidores, a través del IVA. La cosa es bien sencilla: no basta con ahorrar, hay que ingresar, creciendo.

El problema más grave es el de España -la economía griega y la española tendrán la peor evolución en 2013, según el FMI- pero sus socios de la eurozona siguen sus pasos, hasta el punto de constituir el principal lastre para la recuperación de la economía mundial. ¿Conclusión? Si Alemania no reacciona ante esta insostenible situación, España debería plantearse su futuro en otras coordenadas. Por disparatado que parezca, el abandono del euro puede llegar a ser la única salida extrema como alternativa al desastre total. Pero antes lo normal es que la eurozona encuentre soluciones y salidas compartidas. ¿Es eso imposible? Para nada. Incluso puede ser compatible -y debe serlo- con el saneamiento de las finanzas públicas.

Si hay estímulos a la demanda, en definitiva, si hay ventajas para dinamizar el mercado, volverá el crecimiento económico y el empleo. Un ejemplo práctico: si Alemania, que es la locomotora de la zona euro, propicia subidas de salarios en su país, da estímulos a sus empresas y flexibiliza el cumplimiento del déficit a países como España, en menos de un año se notaría el cambio. Por el contrario, si persiste el actual estado de cosas prevalecerá el sufrimiento colectivo y tampoco se conseguirán los objetivos de déficit hasta dentro de varios años, cinco o incluso más. Es algo que ya reconoce el propio FMI, no solo lo propone la izquierda, y Rajoy debería tenerlo presente cada día.

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