Andrés Aberasturi – La herencia interna (y reconocida) de ZP


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Hay ausencias que llenan demasiado lo mismo que hay silencios que retumban. En la sede de Ferraz del Partido Socialista Obrero Español pasaban las dos cosas: la no presencia de Rubalcaba tras el fracaso electoral de su partido en Galicia y en Euskadi, ocupaba más espacio que la propia Elena Valenciano y su silencio, el de Rubalcaba, sonaba mucho más fuerte que las palabras torpemente seguras de su vicesecretaria.

Lo curioso es que está sucediendo algo que en la vieja tradición del PSOE resulta tristemente nuevo desde que ZP llegó al poder y en la primera legislatura quiso hacer él sólo, y sin que aun se sepa por qué, la transición de la transición. En la segunda se le vino toda la crisis encima y ni él ni su gobierno llegaron a saber nunca qué estaba pasando y qué se podía y debía hacer. Pues bien, ante aquel panorama de ineptitud manifiesta -no hay más que recordar lo que ha traído consigo aquella promesa absurda de ZP «apoyaré el estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña»- los comentarios de los varones del PSOE se quedaban todos en el portal de Ferraz. Luego subían las escaleras, llegaban al comité que fuera y allí sólo había silencio. Con la irrupción de los nuevos sistemas de comunicación, hay que estar más atento a lo que se escriben en twitter que a lo que se lee en los periódicos y, por supuesto, que a lo que se dice en las sedes. ¿Por qué este silencio oficial en el PSOE? ¿Desde cuando en el viejo partido de Pablo Iglesias no se pueden debatir ideas, poner en pie dialécticas enriquecedoras, mantener líneas críticas? Pues no: eso ha pasado a la historia como pasó a la Historia la retirada de Felipe González en el 28 Congreso o nombres como los de Gómez Llorente, Bustelo o Santesmases por citar alguno. Lo único que parece seguir vivo en este PSOE que a muchos nos duele, es la frase/amenaza de Alfonso Guerra: el que se mueve no sale en la foto. Ni el que habla. Ni el que discrepa. Pero si González tuvo que dimitir como secretario general para volver luego vencedor y como «socialista antes que marxista», no creo que Rubalcaba esté en condiciones de hacer lo mismo: muy pocos, me temo, reclamarían su regreso.

Y por eso Valenciano lo ha dejaba claro: «Vamos a estar al frente de la dirección del PSOE en los próximos tres años». Pero lo más curioso es que uno de los argumentos de más peso para justificar el fracaso electoral es justamente el que niegan a Rajoy, la famosa herencia en la última etapa de Rodríguez Zapatero en la que muchos ciudadanos se separaron del PSOE «y empezó un ciclo negativo para el partido Socialista que todavía no ha terminado». Y tal parece que Valenciano está hablando de algo que le es ajeno, como si su jefe Rubalcaba no hubiera sido parte fundamental de esa etapa -lo mismo que Chacón, por cierto-.

Y hablando de Chacón dos apuntes más: a ver como se lo montan en Cataluña porque esa es otra batalla que convendría solucionar cuanto antes. Y un recado al Señor Mas que se empeña en que la lengua catalana no es querida en el resto de España: No señor Mas, a muchos nos gusta la lengua catalana y el euskera y el gallego y por supuesto el panocho murciano; lo que nos molesta a casi todos es la imposición de unos pocos. a.aberasturi

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