Fermín Bocos – El hundimiento del PSOE.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

La sombra de Zapatero es alargada. El descalabro sufrido el domingo por el Partido Socialista en el País Vasco y en Galicia no se puede explicar sin evocar el profundo desafecto larvado en el ánimo de miles de antiguos votantes y simpatizantes socialistas que ven en la actual dirección -con Rubalcaba a la cabeza- la elongación de una política que desnaturalizó las señas de identidad del partido. Dirección que en estas elecciones habría cometido dos errores: en Galicia plantear las elecciones como un plebiscito a la contra de la política de ajustes del Gobierno Rajoy (en lugar de centrarse en los problemas de aquella comunidad) y en el País Vasco no alertando a Patxi López del riesgo que corría al adelantar las elecciones impelido por la errática idea de que los vascos iban a premiar al PSE por haber construido Zapatero la pista de aterrizaje del mundo que viene de la antigua Batasuna cuando todas las encuestas anticipaban que sería Bildu quien recogería la cosecha. Rubalcaba, López, Ares, Prieto y compañía con su política han llevado al PSOE a los peores resultados de su trayectoria en el País Vasco: mas de cien mil votos perdidos. Poner los cargos a disposición de los militantes habría sido una muestra de humildad. Soñar, como se apunta en algunos mentideros, con una salida «madrileña» para Patxi López sería insistir en un estadio de ceguera que empuja a pensar en lo que está pasando en Grecia con el PASOK y antes en Italia con el PSI.

En relación, con Galicia, como decía, Rubalcaba hizo campaña no contra Feijóo sino contra Rajoy y perdió. Una derrota que el PP extrapola al plano nacional e interpreta como un aval a la política de ajustes seguida por el Ejecutivo. No carece de lógica y así será observado desde Bruselas y en los mercados donde se auscultan este tipo de cosas. El error táctico de Rubalcaba sirve en bandeja esa estrategia de sus rivales. Por lo demás, no dar la cara la noche electoral apunta un perfil ajeno a lo que es exigible en un líder político que se presenta ante los ciudadanos como cabeza para guiar a todo un país. Quien no es capaz de asumir una derrota demuestra que no se merece una victoria. El PSOE tiene un problema muy serio de liderazgo y hasta de identidad. Lo malo del asunto es que, visto como pintan las cosas en Cataluña, ese problema es un problema que afecta a la propia estabilidad y existencia de España tal como la conocemos. Por eso, las consecuencias del hundimiento del PSOE van más allá de una derrota electoral en unos comicios regionales.

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