37 AÑOS DE DEMOCRACIA DESPUES DE 37 AÑOS DE DICTADURA

Hace ahora 37 años faltaba menos de un mes para que Franco muriera sin que nadie lo hubiera echado, y ya se enmascaraban de demócratas los que hasta semanas antes convivían satisfechos con la Dictadura.
Era imposible que el franquismo sobreviviera sin su fundador y, para justificar el cambio radical inevitable, se agigantaron los problemas heredados de la dictadura tanto como se vaticinó la milagrosa bondad de la democracia.
El tiempo, que atenúa las desgracias del pasado y desde la realidad del presente hace mirar al futuro con recelo, permite apreciar que ni todos los males de España los causó la Dictadura de Franco ni la Democracia era el remedio para un país crónicamente atribulado.
Este 2012 se cumplen 37 años de la muerte de Franco y de la aurora democrática y el doble de la proclamación de Franco como Caudillo, que enmascaraba tenuemente su condición de Dictador.
Si el 37 no tiene propiedades cabalísticas debería tenerlas porque 37 años tardó en extenuarse el Dictador y su Dictadura y 37 años hace de los balbuceos iniciales de la Democracia.
Un análisis somero de la experiencia de los 37 años pasados da como resultado una conclusión desalentadora: la democracia, en caso de que el régimen que viene operando en España no sea una dictadura con disfraz de democracia, no ha resuelto los problemas del país sino que los ha agravado.
El anhelo independentista de algunas regiones de España se ha exacerbado en las regiones tradicionalmente separatistas y se ha contagiado a las demás, con mayor o menor virulencia.
La burocracia partidista en que se asienta el régimen postfranquista es tan despiadada como la falangista que servía de armazón ideológico a la dictadura, y mucho más insaciable.
El sistema de economía social de mercado en que se asientan los fundamentos sociales, políticos y económicos es, de hecho, un multimonopolio, gracias al acuerdo tácito entre empresarios del mismo sector para no competir entre ellos.
Ese sistema de cártel condiciona el suministro de electricidad, los servicios bancarios, el de los combustibles, la telefonía, el sindicalismo, la representación política ( los partidos establecidos se coaligan para cerrar las puertas a quien pretenda compartir el pastel del poder), la distribución de bienes y alimentos y hasta el dial de los televisores.
Tanto caracteriza el sistema económico de monopolios a las Dictaduras como el de la libre competencia a la democracia y, como la libre competencia está frenada en España por los monopolios, aquí no hay democracia.
Ni la habrá hasta que llegue lo imposible: olvidar Trento y cultivar la libertad que, al prohibirla, condenó a todos los pueblos a los que se impuso la herejía a permanecer siendo sociedades tuteladas por las jerarquías.
Y, si sabemos que las ideologías de derechas se fundamentan en el principio de la libertad, como las de izquierdas en el de la igualdad, que no les extrañe que a partidos socialdemócratas como los españoles Partido Popular, Socialista y los mencheviques de Izquierda Unida, les asusta la libertad por lo que, de su mano, es una utopía que permitan el sistema democrático.
Por eso, en España, es imposible que se asiente la democracia porque solo podría hacerlo un partido de derechas y, en sus 25 siglos de historia, nadie de derechas ha gobernado, ni por un minuto.

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Autor

Miguel Higueras

Miguel Higueras, después de 30 años de informar sin opinar, al periodista Miguel Higueras le ha llegado la hora de la revancha: la de opinar sin informar.

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