Fermín Bocos – ¡Basta ya de desahucios!


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

El drama de los desahucios clama al cielo. No hay ciudadano bien nacido a quien no conmuevan las reiteradas escenas de desahucios que muestra día tras día la televisión. Familias arrojadas a la calle por impago de hipotecas contraídas con cajas de ahorro que en cuanto la brigadilla judicial consigue el desalojo echan el cierre y la casa se queda vacía. Vacía, mientras seres humanos, no pocas veces ancianos, quedan a la intemperie, a la espera, en el mejor de los casos, de ser acogidos por algún familiar o sin otra esperanza que la caridad pública. Es un escándalo de proporciones insondables. Un escándalo y una vergüenza para nuestros políticos. Tan serviciales con las cajas y bancos quebradas por la mala gestión de sus responsables y tan ajenos y distantes de los pobres a quienes la crisis arroja a la desesperación. Recordar estas cosas no es demagogia. Es llamar a las cosas por su nombre. Dejar a la intemperie a una familia cuyos miembros han perdido su puesto de trabajo -de los casi seis millones de parados, un millón trescientos mil no recibe ninguna ayuda-, es impropio de una sociedad civilizada. Los desahucios, como recordaba hace poco un informe coordinado por el magistrado del CGPJ Manuel Almenar, se rigen por una ley de 1909 que convierte a los jueces en piezas de un mecano diseñado para facilitar los fines de los bancos.

Zapatero (PSOE), que tanto esfuerzo despilfarró en ocurrencias, en ocho años, no tuvo tiempo de ocuparse de los más desfavorecidos impulsando la dación como fórmula para extinguir la deuda sin llegar al desahucio (por ejemplo: buscando fórmulas intermedias de alquiler). Tampoco Rajoy (11 meses en el Gobierno) ha encontrado la ocasión. A la vista de un drama -350.000 desahucios en lo que va de año, que en dos casos conocidos ha llevado hasta el suicidio- parece que no se puede mantener por más tiempo una ley cuya dureza debería abochornarnos a todos. Será ley, pero no es justicia desahuciar a una familia que no puede pagar una hipoteca porque todos sus componentes están en el paro y no encuentran trabajo. ¡Basta ya de desahucios!

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