Fernando Jáuregui – La semana política que empieza – «Yes, we can».


MADRID, 04 (OTR/PRESS)

Son muy pocas las cancillerías que, a estas alturas, no están prácticamente seguras de que Barack Obama va a permanecer cuatro años más en la Casa Blanca. Su «yes, we can» se impuso a los prejuicios, a su raza, a que no es anglosajón ni profesa públicamente una religión de manera excesivamente visible. No es un «wasp», en suma. Y, sin embargo, pudo hacerlo: ganó. Ahora puede hacerlo de nuevo, y no es una mala noticia para el mundo. Ni, desde luego, en mi opinión, para España.

El Gobierno español, contra lo que hizo Zapatero en su día, ha tenido el acierto de no inmiscuirse en lo más mínimo ni en la campaña electoral americana ni en los resultados. A Rajoy le ha ido bastante bien con ese Obama que declaró «no podemos dejar caer a España», mientras el republicano Romney ponía públicamente a los españoles como un ejemplo de mal hacer.

Pienso que no vendría mal a determinados políticos españoles -y no hablo de uno, ni de dos, ni de tres partidos _copiar algunas cosas, que no todas desde luego, de la gran nación americana. Empezando por el modelo de «federalismo asimétrico» -¿no aceptaría Mas ser un Estado norteamericano?- y concluyendo por los modelos de campañas electorales.

Y, desde luego, convendría no poco tratar de inducir ese «yes, we can» en el decaído ánimo de los ciudadanos de este país nuestro. Lo cual ya sé que no es cosa solamente del Gobierno o de la clase política, pero no sería malo que también arrimasen el hombro para lograrlo.

Virgilio nos dejó aquel verso admirable según el cual «pueden (vencer), porque creen que pueden». Desde hace meses, un grupo de gentes que se reclaman simplemente de la sociedad civil se empeñan en una campaña para fomentar los alientos emprendedores en los jóvenes españoles. «Sí, podéis, podemos», es el grito con el que los animadores de esa campaña, entre los que me cuento, tratan de animar a que las nuevas generaciones no se abandonen en las inhóspitas manos del seguro de desempleo, no busquen refugio en un funcionariado que ya no es posible y no emigren, quizá para siempre, al extranjero, con el título y los «master» bajo el brazo, para servir cafés en un restaurante de Londres, pongamos por caso.

La de los emprendedores es una de las principales revoluciones mentales que necesita nuestro país, y ha sido, sin duda, la clave del éxito económico de los Estados Unidos casi desde la fundación de la nación. Pero aún, ni la prometida Ley de Emprendedores tenemos en España. Por esto también, entre otros muchos factores, pienso que debemos aprovechar las enseñanzas que nos pueda traer el proceso electoral norteamericano y la propia probable victoria de Obama: tenemos que importar urgentemente esas dos palabras traducidas: «sí, podemos».

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