El germen del mal

Con los grandes principios ocurre como con las bellas palabras. No matan, pero pueden conducir a la muerte.

Piensen en algo tan venerado como el «derecho de autodeterminación». Ahora, con el revuelo catalán como telón de fondo, se escucha mucho de que que los «pueblos» tienen derecho a un estado.

Lo repiten los demócratas de nuevo cuño, sobre todo los que han descubierto las virtudes de lo ‘identitario’, con tanta vehemencia y como brillantez.

No comparto el entusiasmo colectivo hacia la España de las Autonomías. Atribuirle el progreso económico de los últimos treinta años, tiene el mismo fundamento que achacar la mejora de los tratamientos odontológicos a la organización autonómica del Estado.

No sólo hacen los dentistas mucho menos daño que antes; también Francia, Corea e Irlanda -estados unitarios y centralistas- han crecido espectacularmente.

Volviendo a lo esencial y con el telón de fondo de las reivindicaciones formuladas por respetados líderes políticos de Cataluña, País Vasco e incluso Galicia, no deberíamos olvidar que el derecho de autodeterminación no aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La razón es muy simple: los derechos humanos son individuales, no colectivos.

No se si han reparado en la desconfianza que suelen manifestar hacia las alegrías nacionalistas los periodistas de mi generación, que cubrieron de cerca y en vivo el desmembramiento de la antigua Yugoslavia. No me refiero sólo a Pérez Reverte, Terscht o Serbeto.

Casi sin excepción, los reporteros españoles que fuimos testigos del matadero en que se convirtieron los Balcanes, cuando los croatas reclamaron su derecho a separarse de Serbia, los serbios que habitaban en las krajinas croatas exigieron el suyo a independizarse de Croacia, y los musulmanes, los serbobosnios y los serbocroatas demandaron sus trozos de Bosnia, sabemos donde está el germen del mal.

Aplicando la nefasta lógica de los nacionalistas, tan sagrado y letal es el derecho de los alaveses a secesionarse del País Vasco, como el de los vascos a autodeterminarse de España. La debacle está servida.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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