Rosa Villacastín – El Abanico – La ceguera del Gobierno ante las protestas.


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Si al gobierno del PP no le traicionara la memoria, debería cuidar mucho esa afición que tiene de negar la realidad, de menospreciar a quienes se manifiestan, para protestar por los problemas que nos aquejan. Algunos tan graves como el aumento del paro, la perdida de derechos sociales, el deterioro de la Sanidad, la Educación, el nivel de vida de miles, millones de ciudadanos que ya no tienen fuerzas ni siquiera para gritar que necesitan que alguien les tienda la mano, les rescate antes de que caigan irremediablemente en el pozo de la pobreza más absoluta.

Y lo digo porque si yo estuviera en la piel de Rajoy -que ni estoy ni quiero estar-, me pensaría si no es un suicidio político ponerse en contra de todos aquellos que no están de acuerdo con sus políticas económicas y sociales, bien sean funcionarios, médicos, sindicalistas profesores, periodistas, jubilados, jóvenes o menos jóvenes. ¿Por qué debería preocuparse? Porque la historia reciente les ha demostrado, al menos en dos ocasiones, que no es el mejor camino decir que a la manifestación de ayer en Madrid asistieron tan solo 35.000 personas como ha dicho la Delegada del Gobierno, cuando las imágenes, las fotografías, la marea humana que inundaba todas las calles adyacentes a Neptuno, Cibeles y Colon, desmiente tozudamente esas cifras. Como se las desmintieron a Aznar cuando miles de miles de ciudadanos se echaron a la calle por habernos metido en esa locura que ha sido la guerra de Irak, o cuando el 11-M quiso apoderarse del descontento, la rabia e indignación de la buena gente, utilizando la mentira sobre la autoría de tan terrible atentado terrorista.

Yo estuve en todas esas manifestaciones, también en la de ayer señora delegada del Gobierno, y doy fe de que no dice la verdad cuando asegura que en Madrid solo había 35.000 personas. Imagino que si lo hizo fue obligada por instancias superiores, y que si utilizó a los miles y miles de policías que tomaron la ciudad, es porque necesitaban amedrentar a los ciudadanos para de esa manera evitar que acudieran a la llamada de los sindicatos. Evidentemente no lo consiguieron porque la gente que está harta de tanta arrogancia en España y tanto servilismo frente a Alemania sabe que la razón les asiste. Que la unión hace la fuerza, es algo que también debería saber el señor de Guindos, cuando clama que nadie les apartará del camino emprendido. No lo tendría yo tan claro señor ministro, porque el poder de la calle es altamente contagioso. Prueba de ello es que tras semanas, meses y días ignorando el drama de los desahucios han tenido que claudicar y buscar formulas para dar un respiro a esas familias que han tenido que abandonar sus casas por no poder pagar la hipoteca.

Ayer la gente deseaba que se visualizara su indignación, su rabia, su preocupación y su miedo, y lo hicieron legalmente y pacíficamente. Algo que el Gobierno debería tener en cuenta, antes de que sea demasiado tarde, para ellos y para unos ciudadanos que sobradas muestras han dado de que si no se les ahoga, de esta también saldremos adelante.

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