Fermín Bocos – El conflicto del sector sanitario.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La salud es lo primero. La verdad también. Con los médicos a la cabeza, el sector sanitario público está en pie de guerra con huelgas y encierros para protestar por la política de algunos gobiernos autonómicos en materia de hospitales y sanidad pública. Los profesionales de la sanidad pública se sienten víctimas de recortes de salario -un 30 por ciento en algunos casos, amén de la paga extra- y denuncian iniciativas de los políticos para ir poco a poco privatizando hospitales y centros de salud. Primero fue la gestión, después, servicios tales como los laboratorios de análisis, las lavanderías o el catering y, sospechan que por ese camino la iniciativa privada irá ganando espacio. Argumentan que no se puede ofrecer a los pacientes los mismos servicios médicos y con la misma calidad si, para ahorrar costes, se van reduciendo las plantillas. La sanidad pública española goza de la confianza de los pacientes y tiene prestigio internacional. Es un bien público conseguido con las aportaciones de todos los españoles a lo largo de las dos últimas generaciones y hay que preservarlo.

La réplica de los políticos que toman las decisiones por decreto, sin consultar a los profesionales, es conocida: niegan la mayor. No hay tales planes de privatización. Se trata -dicen- de optimizar los recursos, de racionalizar la gestión de los hospitales dejando las cuestiones clínicas en manos de los profesionales. Los afectados, recelan. Lo ocurrido en Madrid con el Hospital de la Princesa, es revelador. El Gobierno regional ha reconsiderado el plan inicial (convertir en geriátrico un magnífico hospital de referencia en una veintena de especialidades), tras una lucha que unió a todos los profesionales del centro y consiguió el apoyo de miles de ciudadanos.

Dieron marcha atrás, tras las movilizaciones, los paros y todo lo demás. ¿Por qué no consultaron antes con los profesionales? ¿Por qué hay que llegar al choque, al conflicto? ¿Por qué no hay diálogo, voluntad de resolver los problemas en vez de crear otros nuevos? Cuesta entenderlo. Cuesta entenderlo, porque la democracia no consiste únicamente en votar una vez cada cuatro años.

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