Fernando Jáuregui – No te va a gustar – Pero ¿qué diablos está pasando en el PSOE?


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Sobre la mesa de trabajo del periodista se acumulan datos, rumores, alfilerazos, sospechas. El PSOE se cuartea. Yo diría que el principal partido de la oposición, falto de un liderazgo unánimemente aceptado, corre el riesgo de quedarse en una fuerza menor, como se ha visto en Cataluña y como, antes, se ha entrevisto en Galicia y en el País Vasco. ¿Por qué no reacciona el PSOE, que tan necesario es en el juego de equilibrios de la desquiciada política nacional?

Le cuento, querido lector, lo último que me llega desde cenáculos y mentideros diversos. Me dicen que hay plataformas que quieren aglutinarse en torno a José Bono, como figura de referencia, aunque no sepan luego muy bien qué hay que hacer con él. Me aseguran que el mismísimo Zapatero está pensando, animado por los que fueron sus fieles, como Trinidad Jiménez, en una segunda operación regeneracionista similar a la que a él mismo le llevó a la secretaría general, y que uno de los nombres que circulan en esa operación es el del secretario del Grupo Parlamentario, Eduardo Madina, como apoyo a una candidatura de la omnipresente Carmen Chacón. El hecho de que Zapatero sea hoy una figura claramente en baja incluso en el seno de su partido -algunos militantes socialistas hasta han lanzado un vídeo en el que piden perdón por los «errores» del expresidente del Gobierno- hace que esta «operación» se lleve a cabo dentro de un cierto sigilo.

Y, por otro lado, siguen las quinielas: por ejemplo, las que se tejen en los círculos más o menos próximos al alcalde de Toledo, Emiliano García-Page… Qué quiere usted que le cuente: y un largo etcétera.

Me reiteran que, por supuesto, hay quienes se mantienen incólumemente fieles a Pérez Rubalcaba, quien está sufriendo a ojos vista un importante desgaste personal con toda esta «movida»: incluso los que le son más cercanos le ven como sin fuerzas, con escasos contactos con los medios de comunicación, inapetente de pelea –¡con lo que él ha sido!–. Sus adversarios internos aseguran que Pérez Rubalcaba está excesivamente sometido a sus deseos de pacto con Mariano Rajoy, aunque ninguno de los dos, por motivos diferentes, y también por otras razones que sí son similares, quiera escenificar el grado de acuerdo existente. Sin embargo, son muchos los socialistas que, porque rechazan el pacto con el Gobierno en lugar de la confrontación opositora, le quieren ver «entregado» a la política de La Moncloa. Yo diría que, en estos momentos, la oposición a Pérez Rubalcaba es mayor dentro del PSOE que en el seno del PP. Todo un compendio de por dónde van las cosas.

Que, tras las elecciones catalanas, saliese el «número tres» del partido, Oscar López, a valorar los resultados, en lugar de hacerlo el mismo Rubalcaba o, incluso, su «número dos», Elena Valenciano, ha sido considerado sintomático de la falta de ganas de pelea que tiene el actual secretario general socialista, que se ve rodeado por todas partes. Y que, sin embargo, no quiere mover ficha: mejor liderar la oposición que marcharse a la reserva. Un viejo lema, por otro lado, de la pétrea clase política española: mantener el coche oficial, u oficioso, cueste lo que cueste.

El PSOE se está convirtiendo en un reino de taifas: los socialistas valencianos, los andaluces, los gallegos, los madrileños, los catalanes, los vascos… Nunca un partido necesitó más un congreso extraordinario, unas primarias, un debate interno a fondo. Porque no se trata solamente de una cuestión de caras nuevas: al principal partido de la oposición le faltan un programa renovado, una estrategia y una táctica inéditas, voluntad de ganar para imponer unos ideales que me parece que hoy no tiene. Lástima, porque nos hacían tanta falta…

fjauregui@diariocritico.com

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