Andrés Aberasturi – Una marcha verde a la catalana


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Es terrible que con lo que está pasando este país sumido en la mayor crisis que se recuerde, con una tasa de paro que duele con sólo recordarla, con desahucios, eres, quiebras, tasas y recortes, unos políticos conviertan en «el problema» su sueño de secesión. Son esos mismos políticos que han llevado a Cataluña al bono basura y que no baja más porque las instituciones que miden esas cosas dicen que el resto de España salvará al final a la autonomía catalana de la bancarrota. Y es justo en este momento de absoluto desconcierto nacional y europeo, cuando Mas hace su apuesta soberanista. Y viendo desde la objetividad la maniobra, he llegado a la conclusión de que, el ya otra vez presidente de la Generalitat, se ha convertido en el discípulo de Hassan II y ha iniciado en compañía de Esquerra una especie de marcha verde que va a ser muy difícil de solucionar.

No es una exageración: ha elegido el momento propicio de una crisis profunda como Hassan eligió el vacío de poder por la enfermedad de Franco. Y en este desolador panorama, CIU y ERC van avanzando en la formación de todas y cada una de las instituciones que necesita un estado independiente hasta incluso discutir -esto ha ocurrido aunque parezca mentira- si era conveniente o no la creación de un ejercito catalán.

¿Y qué hay frente a este avance pacífico pero que es ya un hecho? Una frase: el imperio de la Ley; una frase que tiene menos fuerza aun que los tanques desplegados por Ejército frente al gentío marroquí. ¿Dispar? Nadie nunca dio la orden porque hubiera sido una masacre. ¿Qué hacer ahora? Descartada la descabellada idea de aquel coronel que pedía la intervención de las Fuerzas Armadas, al Gobierno sólo le queda enarbolar la Constitución y decirle a Mas que no sea así, que eso no se puede hacer. Pero parece que semejantes razones no le impresionan mucho: lo están haciendo sin nocturnidad y con altavoces, a las claras, con una hoja de ruta que señala cada paso a seguir en su camino hacia la independencia. Y el Gobierno empeñado en que hay muchos medios para frenar ese desafuero; que nos diga cuales. ¿Llevarlo al Constitucional? Hay dos posibilidades: que conociendo el percal del TC, de la razón a Mas o que se la quite, y en este segundo caso, conociendo a Mas, ya se sabe lo que va a decir porque lo ha dicho: ningún tribunal está por encima de la voluntad del pueblo. ¿Qué queda entonces? ¿Cortar el grifo del dinero? El remedio iba a ser peor que la enfermedad porque los catalanes de a pie no tienen por qué pagar las decisiones de unos políticos ni creo que el resto de España soportaría una medida así: sería un caos. Entonces ¿qué se puede hacer?

Yo sólo me limito a recordar el final no sé si vergonzoso o humanitario de la marcha verde: la retirada, el abandono, la cesión. Otra historia es que Mas convierta a Cataluña, una vez logrado su objetivo, en una especie de Sahara europeo. Allá él con su futuro; lo malo es que ese futuro es el de los catalanes. Pero así están las cosas y frente a los hechos, el Gobierno y parte de la oposición sólo tiene palabras. Y para colmo el PSC que no es que se distancie del PSOE como dicen algunos, es que rompe con Ferraz si Ferraz sigue defendiendo la no secesión y el PSC cumple su anunciada abstención de todo lo referente al tema. Yo no veo una salida fácil a esta situación; es más: yo no veo salida. Sólo la sensatez podría salvarnos pero la sensatez, ay, no sabe no contesta. La sensatez o una llamada de alguien o de «alguienes» de fuera que le digan claramente al Gobierno catalán la insoportable dureza de una soledad asegurada.

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