Fermín Bocos – Balance complaciente.


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

El presidente del Gobierno tiene un relato para tratar de justificar la desviación de su programa electoral y de ahí no se aparta. En su comparecencia en rueda de prensa volvió a recitar en todos los tonos el conocido mantra de la herencia recibida.

Tiene guasa que la fecha elegida por el presidente del Gobierno para hacer balance del año que despedimos haya sido el Día de los Inocentes. Y, sin embargo, la cosa no deja de ser coherente visto lo que han sido estos doce meses y la distancia (astronómica )entre lo que prometía el PP en su programa electoral y lo que semana tras semana hemos ido leyendo en el BOE. Nadie obligó a Mariano Rajoy a asumir compromisos tales como el de no subir el IVA (era, decía, el «sablazo de los malos gobernantes»), ni a repetir una y otra vez que tocar las pensiones sería traspasar una línea roja que para él debía permanecer infranqueable. También dijo que con él en La Moncloa no habría «banco malo» y ahí lo tenemos. Hablando de pensiones, si a Mariano Rajoy, cuando estaba en la oposición, le parecía mal la ley introducida por el PSOE para retrasar hasta los 67 años la edad de jubilación -el PP votó en contra en el Congreso- ¿por qué ahora el Gobierno que preside abandera esa iniciativa?

Falta coherencia y no es razonable que el presidente se limite a pedir disculpas a quienes, como es el caso de los pensionistas, les había prometido otra cosa. En el asunto de las pensiones: revalorizarlas con arreglo a lo establecido en el Pacto de Toledo.

Quienes manifiestan una desmesurada disposición a comprender y justificar cuantas acciones emprende Mariano Rajoy argumentan que se ha visto forzado a cambiar de planes por las difícil situación económica heredada. Es verdad que la herencia dejada por Zapatero fue mala. Pésima, incluso. Pero, un año después, no ampara ni justifica el cambiazo dado por Rajoy a su programa electoral. Analizada en perspectiva la petición de «comprensión y solidaridad» planteada por el presidente del Gobierno, suena hueca. No es el Gobierno y los ministros quienes están necesitados de solidaridad y comprensión, quienes la necesitan son los cinco millones y medio de parados y los tres y medio de pensionistas. En fin, la fecha elegida para trazar balance político del año aclara bastante las cosas. Siento decirlo pero tengo la impresión de que al insistir en que solo hay un camino para salir de la recesión, nos toman por colegiales. Por no decirlo de otra manera más cruda.

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