Victoria Lafora. Qué bueno sería.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

A un día de que termine el fatídico año 2012 y que comience otro con no mejores augurios, qué bueno sería que el Gobierno dialogara con la oposición y no funcionara a golpe de Real Decreto. Que se volviera a la política de pactos entre las distintas formaciones para suavizar esta oleada de recortes en derechos básicos que ha caracterizado los últimos doce meses.

Qué bueno sería que la anunciada reforma de las pensiones (pónganse todos a salvo) se hiciera dentro del Pacto de Toledo entendiendo, además, que ya el anterior Gobierno hizo una reforma consecuencia de la cual la edad de jubilación en España es una de las más altas de Europa. Que, si bien es cierto que con seis millones de parados las pensiones no están garantizadas, también lo es que en los presupuestos aprobados hace unos días no hay ninguna partida destinada a fomento del empleo.

Qué bueno sería que el Gobierno de Rajoy se centrara en el que dijo iba a ser su principal objetivo: la creación de empleo y que, en el empeño con aportación de ideas y propuestas, le acompañarán el resto de los partidos.

También sería bueno que se aprobará, de una vez, la prometida ayuda a los emprendedores, ese canto de sirena que tanto se oyó en campaña electoral y del que no se vuelto a hablar. Así cómo la famosa unidad de mercado, que elimine trabas burocráticas creadas por las autonomías que hacen necesarios cientos de permisos para poder operar en todo el territorio.

Qué bueno sería que se aprobara ya , sin más dilaciones, una Ley de Mecenazgo que permitiera al desamparado mundo de la Cultura salir de la miseria en la que le ha colocado el ministro Wert. Que todas esas grandes fortunas, que siguen aumentando sus patrimonios pese a la crisis, encontraran una vía de desgrabación fiscal apoyando a museos, al cine, o al teatro, para compensar el drástico recorte de ayudas públicas.

Sería también muy bueno que se llevara de una vez por todas al Constitucional el atraco del euro por receta que quieren imponer Madrid y Barcelona a sus sufridos vecinos, que ya soportan el copado como el resto de los españoles y que no son responsables de los delirios de grandeza de sus dirigentes que han dejado las arcas públicas peladas hasta la raspa.

Qué bueno sería que al presidente de la Comunidad de Madrid, y a todos los que siguieran su senda, se le recordara que no se legisla sobre el derecho a la huelga en función de las «molestias» que determinados colectivos produzcan al dirigente de turno, como está haciendo la sanidad en su loable empeño de defender los hospitales públicos. No es este el mejor momento para «tocar» el derecho constitucional a la huelga con la afición del PP a los recortes, también en las libertades.

Qué bueno sería que la anunciada reforma de la educación se hiciera por consenso y no imponiendo la mayoría absoluta y en contra del criterio de docentes y expertos. Que se apoyara por igual la escuela pública y la concertada y se suprimiera ese sesgo ideológico que destila el proyecto del Gobierno.

Por ultimo sería bueno y necesaria una crisis de Gobierno que limpiara el Consejo de Ministros de algunos nombres que han demostrado su manifiesta incompetencia o devolviera a la empresa privada a los que se han quemado en el empeño sin lograr ni un resultado.

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