Cayetano González – Realismo y esperanza.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Una broma que se ha estilado bastante en las horas previas al cambio de hoja del calendario que ponía fin al 2012 era desear a los parientes, amigos y conocidos un feliz 2014, dando con ello a entender que sería mejor saltarse de golpe el 2013. La sensación que existe -y así lo ponen de manifiesto las encuestas que se han hecho al respecto- es que los ciudadanos intuyen que en este año que acabamos de comenzar, la situación económica no va a mejorar. Alguien que tiene mas datos e información que el común de los mortales, el Presidente del Gobierno, ya dijo hace unos días que el primer semestre de este año va a ser muy duro, aunque se mostró optimista con que esa situación empezara a cambiar a partir del verano.

No es que el pesimismo esté instalado en nuestra sociedad. Es que la crudeza de los datos no deja margen de maniobra para otra cosa. Con 5.778.100 personas en el paro, lo que supone una tasa del 25%; con la perspectiva de poder llegar pronto a la terrible cifra de 6 millones de desempleados; con más de 1.200.000 hogares donde ninguno de sus miembros genera ingresos, con un número muy importante de pequeñas y medianas empresas que han tenido que echar la persiana, el margen para el optimismo no existe. Sólo queda confiar que las reformas y las duras medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno de Rajoy comiencen a dar sus frutos y el panorama empiece a cambiar.

No sólo es la situación económica la única preocupación de los españoles. La clase política sigue siendo considerada por los ciudadanos, tras el paro y la economía, el tercer problema del País. Los abundantes y escandalosos casos de corrupción que salpican a esa «casta» política es el principal motivo de esa desafección y hastío ciudadano. Pero también lo es la percepción de que en estos tiempos de crisis habría que recortar mucho mas los cargos públicos, los asesores, los organismos o sociedades públicos o semi-públicos que han ido creciendo de forma exagerada, sobre todo en las Comunidades Autónomas, en los años de las vacas gordas. En ese campo, el actual Gobierno tiene todavía mucho por hacer.

En el terreno de la política, el año que acabamos de comenzar estará muy mediatizado por el órdago soberanista lanzado por el Presidente de la Generalitat, Artur Mas, en connivencia con Esquerra Republicana. Un órdago que rompe las reglas de juego que nos dotamos con la Constitución de 1978 y al que el Gobierno de España debe de responder con la contundencia emanada de algo tan elemental como básico: cumplir y hacer cumplir la ley. Ni mas, ni menos. Por lo tanto, ya se ve que el 2013 no va a ser un año fácil, y como tampoco se puede suprimir, lo mejor será afrontarlo con realismo y con la esperanza de que más temprano que tarde empezaremos a ver la luz al final del túnel.

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