Pedro Calvo Hernando – Respetemos las realidades tal como son.


MADRID, 4 (OTR/PRESS) Ya dije aquí el día de Año Nuevo que me alegraría de todas las buenas noticias de 2013. Pues me alegro de que los datos de diciembre arrojen casi 60.000 parados menos que el mes anterior, y poco me importa ahora si el dato responde o no a un cambio de tendencia o si la disminución del desempleo en esa cifra encierra alguna clase de presentación exagerada.

Me quedo con que comienza el nuevo año con la noticia de casi 60.000 parados menos, aunque haya la contrapartida del descenso de los cotizantes a la Seguridad Social. Así que me parece que sobran todos esos comentarios que no valoran la información y que la aprovechan para echar por tierra todo lo relacionado con la evolución del desempleo en España, como sobran las euforias infantiloides de personajes gubernamentales como el ministro de Hacienda. Hay que valorar las noticias sin sesgarlas por consecuencia de la adscripción política del sesgador. Y sobre todo nosotros, los periodistas y analistas, tenemos la sagrada obligación de la objetividad: es lo que luego nos permite y avala para sacudir con dureza a unos y a otros.

Algo parecido diría yo de ese comienzo del año en las Bolsas, que fue tan favorable como respuesta a una buena noticia procedente de Estados Unidos, por mucho que después las mismas Bolsas mantengan o no una tendencia alcista. La noticia elogiable era la de la primera sesión bursátil del nuevo año. Para gemir y llorar ya tendremos tiempo después, Dios no lo quiera. Así es que lo que yo pido hoy es objetividad y respeto al contenido real de las informaciones, cualquiera que sea su sentido y cualquiera que sea el Gobierno o la oposición que las protagonice. Me van a contar a mí el morbo y el placer que producen todas las oportunidades que surgen de pegarle garrotazos en la cabeza al Gobierno de turno. Pero nuestra obligación es también saber contenernos de todas esas pasiones, aunque solamente fuese porque nuestra credibilidad está siempre a la intemperie. De modo que comencemos el año haciendo el buen propósito de respetar las realidades tal como son de verdad y no para pervertirlas.

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